domingo, mayo 13, 2018

NICOLÁS GARCÍA SÁEZ


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La poesía...puede ser muchas cosas. En este momento es una respuesta que evoca un estado de ánimo con el color agridulce del otoño, o un río helado. Luego, la necesidad o el entusiasmo pueden invitarme a materializarla a través de las palabras, que acaban de ser niebla entre mis pensamientos, y lo que hay alrededor de esos pensamientos.
Intento ser disciplinado, avanzar con el tipo de método que a mí me funciona con agua fría. El sedimento, los ecos de lecturas anteriores, incluso las propias, pueden estar, así que es probable que cada tanto se cuele, en el esbozo de un verso o alguna estrofa, algo que a alguien se le coló en algún verso o estrofa -los ecos suelen ser de los trovadores antiguos- la cual, muy probablemente, proviene de otros versos y otras estrofas...y así.
A veces salen de un tirón, y suelen ser los que más me gustan. Otras veces me veo tallando el detalle, casi siempre con un color y adjetivo. Depende la solemnidad o ligereza que me devuelva el texto, voy corrigiendo con más o menos rigor. Por lo tanto a veces corrijo lo necesario, otras poco o, directamente, no corrijo.
Intento escribir entre el silencio del amanecer, mientras los poemas aparecen por medio de susurros, sonidos, imágenes, música, recuerdos, ilusiones, detalles, versos ya escritos o que se van escribiendo en el aire, y que solo tengo que depositar en un cuaderno.

Poemas

UNA TORTUGA

La prehistoria
es algo increíble
descansa en un balcón
por el módico precio
de una cajita de cartón
que le servirá
para atravesar con su legado
(de millones
y millones de años)
el invierno porteño


POEMA QUE PUDO HABER SOÑADO LA TINTA CON LA QUE MIGUEL DE CERVANTES ESCRIBIÓ LA PRIMERA PÁGINA DEL QUIJOTE

¿Y por qué no querrá acordarse, tan grácil caballero
del nombre de aquel lugar perdido en La Mancha?
Privilegiado poseedor de rocín, astillero y adarga
tiene además la fortuna de contar en su olla con vaca
salpicón, palominos, lantejas, quebrantos y duelos

Además es florido portador de un sayo de velarte
calzas, pantuflas, vellorí, un mozo, ama y un rocín
una gran casa, el tiempo para leer y volverse loco
y un boato con cincuenta años de ocio, a sabiendas
que en esta época, el vecindario perece a los treinta


POEMA QUE PUDO HABER SOÑADO PEDRO LINARES ANTES DE FABRICAR SU PRIMER ALEBRIJE

Amanece y dos tortugas
cargan un mundo multicolor
de paisajes lunares en su lomo
víboras azules
con antenas de caracol
cubiertas de flores, azúcar y copos de nieve

cargan rinocerontes con bigotes carmesí
cabezas verdes, zapatos rosas
la risa breve en sus jorobas prominentes
y burros, con alas de mariposa
¿cartón o copal?
leones con cabezas de águilas sonrientes

Turquesas, como los mares del golfo, de fuego rojo, como los atardeceres en La Merced. Tantos gallos mansos, con sus ojazos de toro, me indican el camino sabio hacia la ventana y lo único que oigo es una palabra, que se repite, y se repite, y que dice:

¡Alebrijes!
¡Alebrijes!
¡Alebrijes!

UNA LUCIÉRNAGA

En el vasto campo
oscuro, nocturno
argentino
se apaga
y se enciende
el milagro

Nicolás García Sáez

Publicó los poemarios Neptuno y las faunas; Los sueños ajenos; Los sueños ajenos, volumen 2; el libro de crónicas/ficción Cinco crónicas americanas y un viaje a la Luna y el poemario en prosa y relatos cortos Breve cuaderno de las epifanías. Próximamente publicará su primera obra de teatro. Se dedica además a la música y a las artes plásticas y audiovisuales.



HERNÁN SAGRISTÁ




1
Durante un tiempo, a la pregunta qué era para mí la poesía, solía responder jugar con palabras. Idea que había quedado resonando en mi cabeza, si mal no recuerdo, de la película Orfeo de Jean Cocteau. En una primera aproximación literal, la frase viene a suscribir lo que comúnmente se expresa para el arte en su conjunto y que refiere a aquello que permite seguir jugando por otros medios. Observación que vale, sin lugar a duda, también para la poesía.  
Aunque algo pueril, es una definición que me excusaba de referirme a mí mismo como a alguien que, de una u otra manera, escribía. En cierta manera, me daba pudor ponerme a la altura de verdaderos poetas. Desde esta perspectiva, algo tramposa, se escinde el acto de “jugar con palabras” del acto de “escribir”; “ser poeta”, de “ser escritor”. Más tarde, tomé conciencia de la complejidad del arte de la poesía, no solo en los aspectos técnicos que hacen a su escritura, sino también, a su capacidad para ahondar en mundos que limitan con lo inefable. 
Pero si por un momento volvemos a pensar la definición, si bien elemental, esconde una de las contradicciones que hacen a la propia naturaleza de la poesía. A diferencia de otras artes, las palabras le imponen a la poesía un corsé de sentido del cual no puede escapar del todo.  La poesía trabaja con la misma materia prima que usamos cotidianamente, oral o escrita, para transmitir pensamientos y sentimientos: el lenguaje. El reto, entonces, consistiría en hacer del leguaje un lugar extraño, y con él, las palabras. Desplazamientos de sentidos, enrarecimiento de la sintaxis, desviaciones y refundaciones constantes de uso. Se trata de modelar el barro que todos los días pisamos para intentar esculpir algo nuevo. Las palabras son nuestros ladrillos. Pero para construir un poema necesitamos de otros elementos. 
En mi caso, la poesía se presenta como un tornado que recién empieza a formarse. Levanta una ventisca que arrastra, primero sigilosamente, pequeños objetos que encuentra a su paso en una feliz confusión: Imágenes creadas y poderosas (como diría Ashbery); retazos de ideas o vínculos oblicuos entre ellas; impresiones nacidas de observaciones mínimas; o del gozo fortuito que provoca una obra de arte; un tono extrapolado de un discurso (conversacional, técnico, institucional, filosófico, etc); un ritmo fluido o la música dada por la atracción entre palabras. En ocasiones, no reparamos en esos primeros ventarrones y pasan desapercibidos. El poeta debe estar atento a esos fenómenos embrionarios para que no lo sorprenda de golpe el desastre de verlos pasar y olvidarlos.  
Cuando me siento a escribir, el poema puede surgir de una palabra, una correspondencia musical entre palabras, una imagen o impresión. Pero en la mayoría de las ocasiones nace de una idea –tema que nunca se presenta del todo transparente. Puede ser una reflexión sobre algún asunto o el encuentro accidental entre dos ideas de naturaleza distinta. En la mayoría de los casos, el tema funciona como una especie de Mcguffin, que se exterioriza en una serie de ideas precariamente hilvanadas y de carácter ambiguo, pero que sirven como punta de lanza para disparar la escritura hacia lugares inesperados. Partir de una idea, conlleva el peligro de quedarse en la formulación de explicaciones o sentencias.  Para evitar esto, trabajo la idea / tema para que se disuelva en la forma que va asumiendo el poema durante el proceso de escritura, y de esa manera transformarse, en algo desconocido que no estaba allí al momento de empezar a escribir. 
Algo de lo dicho en párrafos anteriores (sobre la escritura poética), Elizabeth Bishop lo sintetizó magníficamente con estas palabras: los sueños, las obras de arte, (algunos) destellos del siempre- exitoso- surrealismo de cada día, los momentos inesperados de empatía […], percibir de soslayo un rostro que no podemos ver por completo pero que nos parece enormemente importante”. Y luego sigue “[…] eso es lo que yo quiero para el arte, […] una concentración abnegada y perfectamente inútil. 
Adhiero a esa idea de inutilidad que se reclama para el arte en general y la poesía en particular. Su esencia se resquebraja cuando resulta un vehículo de enunciación útil, eficaz y certero. Como agrega Ashbery sobre los dichos de Bishop: solo en esa concentración perfectamente inútil puede surgir lo único que es útil para nosotros: la invitación a conocernos como inadecuados transcriptores de una vida que siempre está a punto de llegar a ser algo.
Esa supuesta inutilidad siempre va acompañada de cierto vacío, cierto escamoteo. La poesía es también misterio, lo que no se dice. El intento, siempre al borde del fallido, de describir lo indecible. Y en aquello faltante, que se calla o se desplaza, el material biográfico, la anécdota personal, las impresiones volcadas, dejan de ser propias del poeta, para abrirse a un posible lector. 


2
Partir de un tema tiene la ventaja de funcionar a manera de un plan que organiza y encauza la escritura hacia una meta más o menos luminosa. El tema empuja la escritura hacia adelante, y en ese proceso, un poema lleva a otro y a otro, así sucesivamente. Tiene la capacidad de agrupar poemas, armar series, pensar en términos de libro. Los poemas dialogan entre sí. Existe un hilo invisible (y nunca lineal) que despliega continuidades entre los poemas. Trabajar con series ayuda a que los poemas adquieran consistencia, cierta densidad, y compongan un cuerpo coherente y fluido. Cuando tengo un tema, comúnmente investigo. Es un proceso que disfruto mucho. Puede consistir en la lectura o relectura de textos, generalmente, ensayos ligados a un tema específico de mi interés (arte, naturaleza, filosofía, historia, ciencia, etc.) con el propósito de extraer un concepto, un léxico técnico, un tono discursivo. Otras veces, consulto internet para despejar alguna duda, para ahondar sobre un tema o simplemente para buscar referencias sobre alguna película, programa de tv, o cualquier otra memorabilia de la cultura popular.  
En menor medida, me siento a escribir lo que va surgiendo. Por lo general, en esos casos, existe igual un elemento disparador previo. Durante el proceso de creación, puede irrumpir con fuerza un tema, que, en poemas posteriores, pongo a prueba para considerar si puede llegar a tomar un camino fructífero. 


3
Rara vez el poema adquiere su forma definitiva en una primera escritura. Con frecuencia, escribo una primera versión y la dejo descansar un tiempo. El lapso necesario para que mi cabeza pase a otra cosa, se olvide, para luego retomar el poema sin esa obsesión de “querer decir tal o cual cosa…”. En este sentido, la reescritura es el momento en el que el poema destila su verdadera forma. Se suaviza o desplaza definitivamente una idea más o menos explícita y se funde en imágenes que cuentan por sí mismas. Además, la reescritura es cuando realizo el ajuste fino. Sustituyo palabras, quito un verso superfluo, pruebo otro orden sintáctico. 


4
No tengo procedimientos concretos. Si un verso me viene a la mente lo suficientemente nítido, rápido lo escribo en lo que tenga a mano, una servilleta, un cuaderno o en el bloc de notas del celular. Después llega el momento de pasarlo en la computadora para trabajarlo. Si, por el contrario, el disparador resulta una imagen incipiente, dejo que siga rebotando en mi cabeza hasta que madure. Puedo escribir en cualquier momento del día. Solo necesito estar dispuesto. Para eso nada mejor que sentarme en la mesa de un bar a tomar un café. 


Poemas


(de Mundos Efervescentes)


Ferroviario 

El rito se repite cada nueva generación
el niño espera expectante el trueno mecánico
mientras chillan las cigarras
y un escuadrón de hormigas argentinas 
exploran bajo las gramíneas
y al calor, una nueva colonia edifica

La señal se acalora, la campana arenga 
el niño corretea hacia el objeto que lo hechiza
suspende la incredulidad aprendida
delante de furgones de ritmos acompasados
Exige una función de repetición perpetua
colmada de asombros de primera vez

El niño es un hombre del siglo XIX
un hombre de otro tiempo
el desencanto aún no es su patria
como las hormigas y los trenes
avanza impune, caprichoso, confiado 



Salto al Arte

1
Estás en la cima del mundo
la mínima brisa me desarmaría, sospechás
y entonces te mecés al borde 
en un equilibrio inestable
más allá, otro comienzo

Con esquíes de competición tallados para volar
estás encima del mundo y lo sabés
solo con tu dios
allí abajo, papel continuo blanco y arrugado
salpicado de puntillismo multicolor 

El salto es inminente
el llanto también
te acomodás las gafas
los copos ahora caen naranjas

Las montañas te intimidan 
les hablás de igual a igual para no ser menos
les hablás para distraer un rato tu mente
mientras ellas te devoran angurrientas 
y llenan sus grietas con pedacitos de vos
te escupen como un carozo, sabés rancio de miedo

2
Mirás los valles por última vez
manchados de rosas invernales, violetas traicioneros 
quisieras que un oso te despedace y termine con todo esto
los deseos a veces se cumplen, pensás y vomitás una montaña 
que se acumula en montoncitos como pañuelos descartables 

Sincronizan el banderín y tu mirada (uno baja, la otra se nubla) 
comenzás el descenso por la rampa, te volteás a mirar 
algo quedó allí arriba petrificado y contempla tu caída
un suave desgarro, una fibra que no volverá a soldar 

En cualquier momento pasás de un chispazo a otra dimensión
y desaparecés sin dejar rastros, pero no
el hígado, el estómago, los pulmones y demás órganos 
se acumulan en los dedos de los pies como muñones informes 

Estás volando, nada puede salir mal

La grácil posición en V ya es otra y todo el abecedario menos la V
ladeás, das mil vueltas y te arqueás como un contorsionista 
dibujás una llave inglesa, una estrella ninja, una cruz invertida 
más cerca, una grúa, un montacargas, una tabla de planchar 
aterrizás de cabeza y te incrustás en el papel arrugado 

3
Te vuelves escultura de carne compacta 
despojo de un saltador cobarde

Un nuevo comienzo te espera
tu cadáver incrustado ya no es sinónimo de dolor

Conservado en un cubo bajo cero, traslucido y decorado alpino

posás exultante
el nuevo enfant terrible  
del MOMA, el TATE y el Guggenheim 




(De Un yo compartimentado)

Monoblocks Zen 

1
De lejos, un conjunto de viviendas más
se las incursiona al tiempo casi detenido 
que proponen y entonces, se abren al suceder 
de senderos escoltados por árboles longevos  y
solares cercados por ligustrinas de líneas rectas 
Una pila de hojas secas se arrastra de a rachas 
sigue mi andar, se trenza en una nube embudo    
de un crujir, se escurre entre juegos para chicos 
diseñados por urbanistas que nunca lo fueron 
La parroquia para una comunidad trabajadora
de sólido hormigón armado tercermundista
recibe feligreses de años y aquellos nuevos
para los que lo colectivo es apenas un decorado 

2
Torres monoblocks de lobbies vidriados 
en un continuo verde de palmeras de interior 
un haz de luz solar entibia la cerámica lustrosa 
arrumbada en un rincón, una vieja enceradora 
Una anciana lucha con la puerta de entrada
y la consabida ráfaga que embolsa el viento
Amenaza con llevársela puesta
sin embargo, una mirada más atenta 
revela un cuerpo robusto y compacto, típico
de inmigrante que sobrevivió a la guerra 
Del mercadito de barrio regresan cargados
una pareja de jóvenes que adquirieron
costumbres lo-fi algo forzadas

3
Sobre las callecitas peatonales 
que terminan en los márgenes del barrio 
apretujadas se suceden casas idénticas
prolijas fachadas con canteros y alumbrado
destilan el encanto propio de aquello
que queda dentro del cuadro: chica chico
caminan por donde los llevan las palabras 
Solo allí, en el detalle, donde lo individual 
aflora, carteles de numeración dicen más
que una altura, con dibujos naif o fileteados 


4
En el encuentro de dos de esas callejuelas 
pintó remodelación que rompe la simetría
adosado a la casa, un cubo semitransparente 
solapado tras cortina de vegetación tropical 
a mitad de camino entre invernadero botánico
y esas simpáticas cajas de zapatos para habitar 
dispuestas como Tetris en estrechas barriadas  
de suburbio de Tokio


Caja que contradice las dimensiones humanas
y que dispara de manera un poco apresurada  
una imagen Ozu: 

Una escena familiar
de austera, conmueve 


pongámosle
un padre y su hija

sentados al estilo seiza
un decir templado

en silencio, cabizbajos
se sirven una taza de té 

remozan las sonrisas
bajo la mirada contenida 
de la lente 

en un tatami shot


(abril 2018)


De lo abstracto

Una hoja ¿cuándo deja
de ser una hoja?
Y un arbusto salpicado 
de pequeñas hojuelas y 
pecas que disparan su rojo 
contraste ¿es arbusto
cuando ya nada dice 
el fino nervio que ramifica 
de su todo? ¿O un ápice solitario  
a pesar del trepidar que roza
hermano a su alrededor?
Aprisionar ese mutismo 
oculto en el follaje indeterminado
que se niega a dejar de ser 
naturaleza 


Un primer intento:
desplazo la pantalla de mi teléfono  
lentamente por delante de la ligustrina
busco esa imagen huérfana 
ese pormenor
en el acercamiento
la trama sobre la que suspira aliviada la mirada 
ese patrón repetido de tapiz 
falto de un universo que lo apode 
y lo llene de significados    
y ahí nomás
a un paso de conseguir el milagro
se posa  
una insignificancia 
que con su sola existencia 
intrínseca 
restablece el orden
de toda forma reconocible 
como el día abruma con sus formas transparentes 
después de un sueño nebuloso


Un segundo intento: 
donde convergen    
las líneas de tres elementos 
el borde de pileta pintada de rojo 
un piso de laja irregular
y la sólida sombra de una pared 
proyectada de modo oblicuo sobre el césped
persigo escurridiza una imagen fantasma: 
no borde, no laja, no césped
pero el mundo no se deja desvanecer tan fácil 
un zorzal irrumpe con carreras cortas
y saltitos intercalados 
los tres planos 
vuelven del anonimato  
con personalidades autónomas 
pero maniatados a sus circunstancias
en una parcela de quinta pueblerina  


Un tercer intento: 
tal vez la ausencia ocurra en lo múltiple 
y entonces, la quinta en su conjunto
con sus elementos 
dispersos 
a diferentes distancias 
tropiece por azar con su no quinta
la maniobra: forzar un fuera de foco
no reposera, no cantero, no parrilla, no árboles 
no flores, no rejas, y así, anular las cosas
forzar un fuera de foco
forzar las formas
hasta descomponerlas
vaciarlas 
enmudecerlas 
Lo intento
una y otra vez obstinado 
un resto casi imperceptible se cuela 
se resiste a la substracción
se resiste a borronearse hasta ser nimbos
de vagos colores penetrando los bordes ajenos 
mínimas partículas  
reconocible 
de ella:
Los iris de sus ojos movedizos que no pierden de vista
su pensamiento 
-recalcular impreciso enfoca-
en un involuntario morderse los pellejitos 
-que se desvanece en el detalle-
de la nuca extendiéndose en su desnudez 
donde nace un tatuaje de adolescencia 
-que compite- con un rizo solitario 
y difícil que estira al céfiro sus hilachas   


Siempre una parte radiante y nítida
justifica por si sola
todo el arte
figurativo
la fuerza arrolladora 
del realismo   


Hernán  Sagristá

Nací en la ciudad de Buenos Aires en 1974. Soy licenciado en Publicidad y realicé especializaciones en Administración y Gestión Cultural (IUNA) y Educación, Imágenes y Medios (FLACSO).  Trabajo como guionista de audiovisuales y otros contenidos educativos asociados al patrimonio natural y cultural. Publiqué mi primer libro de poesía “Mundos Efervescentes” en el 2017 (En Danza) y en la actualidad, tengo dos libros inéditos esperando edición.    

lunes, abril 30, 2018

¿QUÉ ES LA POESÍA? -PARTE I-





Entre 2006 y 2008 cien poetas respondieron esta pregunta para 
LA INFANCIA DEL PROCEDIMIENTO.
Las entrevistas completas pueden leerse en este blog. 
(Lentamente iremos actualizando las entradas).



1

La pauta la da el texto, cada texto es diferente, uno mismo es diferente y cada día es diferente. 

(Adrián Ferrero)


2

No entiendo la poesía como experiencia vital, la entiendo en sí misma. Es por ello que trabajo por una poesía que signifique, no que emocione o que reviva nada, simplemente. 

(Agustín Calvo Galán)


3


A partir de cierto momento, producto del trabajo, la investigación, la edad, la poesía sostiene unívocamente todo aquello que en el mundo aparece como suelto y en permanente desvío.


(Alberto Muñoz)


4

La poesía es para mí, una hembra, una hembra voluptuosa, casquivana y esquiva, que intento atrapar cada noche y nunca lo consigo y esto de alguna forma me mantiene vivo. 


(Aldo Novelli)


5


La poesía es para mí un paréntesis en medio de un inmenso mar.  

(Alejandra Correa)


6

Mi vínculo con la poesía es visceral, orgánico; pero a la vez tiene una fuerte componente racional y cerebral. No creo que sean elementos antitéticos, sino complementarios.


(Alejandro Mendez)


7

Mi poesía tiene que ver con la brevedad. No llego a la brevedad a partir de la depuración. El inicio es la brevedad que luego se transforma en algo también breve o se vuelve más breve que cuando surgió. Hay, efectivamente, algo de notación, porque lo que se ve parece suficiente en sí mismo. Sin embargo, cualquiera que lo haya intentado sabe que escribir eso que se ve o se oye no es tan simple. En mi caso, eso es una parte árida del poema, trabajosa. Luego, el intento de fondo (puede fracasar) es reconstruir cierta intensidad, un punto alto (por efecto de transparencia, de opacidad, maquinación perfecta, ilusión o fisura) de la percepción. 


(Ana Porrúa)


8


No se si debería decir que miro el mundo o que escucho el mundo y después escribo o que hago una cosa o la otra según la ocasión. Me encantaría escribir con más continuidad. Soy de las que deben esperar que la poesía las visite. 

(Anahí Lazzaroni)


9


La poesía es una forma de habitar el mundo, un estar atento para dejarse atrapar por ciertas cosas, o para percibir algo, y ponerlo en palabras, o para escuchar algo, y hacer algo con eso. Es un privilegio, en cierto sentido: un poema terminado da trabajo, a veces cuesta y hasta da bronca, pero también alivio, como si el acto de escribir participara de una suerte de exorcismo, o como si el hecho de entregar algo fuese una devolución, o el entregarse a algo fuera un modo de la participación con lo que a uno lo rodea, o como... No se trata nunca de expresarse: la palabra es desdichada. Es más vale un pensamiento en acto, un pensamiento (afección, percepción, concepción) que se hacen a sí mismos, se biscan, se exploran, un hallazgo de algo que estaba ahí y sin embargo no se sabía bien qué era, ni cómo. Hablar por medio de lo que se habla en uno. 

(Anahí Mallol)



10


Me interesa ampliar mi experiencia poética, no convertirla en algo previsible para mí y para quien pueda llegar a leerme, sino todo lo contrario, pensar "bueno, de qué modo podría utilizar la poesía ahora? qué más soy capaz de hacer con ella?", del mismo modo que me gustaría pensar que algún día, algún lector, frente a un libro mío, pueda pensar antes de comenzarlo: "bueno, a ver qué ha hecho esta vez Aníbal con la poesía".

(Aníbal Cristobo)



11


Cuando escribo no trato de escribir un poema sino que espero que el poema me encuentre a mí, cuando eso se da me siento satisfecha más allá del resultado, gozo el momento, lo que viene después es yapa. 

(Anna Pinotti)



12


Creo que mi vínculo con la poesía tiene en ese estado de “inversión” uno de sus momentos más intensos, porque ese momento se traslada también a la vida cotidiana y la ilumina de una manera muy peculiar y profunda. Es cuando se descubre que el centro de la vida es un sueño. 


(Ariel Williams)



13

La poesía aparece como una música, más bien rítmica, ligada a una cierta emoción indefinible y a la vaga intuición de un sentido. 

(Beatriz Vignoli)



14


No hay una única manera en la que aparece la poesía. A veces presiento el costado poético de una anécdota o una situación y trato de buscar el ritmo para remarcarlo. Otras surge en forma de imágenes. Y otras no surge y sentarme a escribir es ir a buscarla a través de las palabras. Más que nada siento que día a día redescubro mis propios rituales y procedimientos y que mi vínculo con la poesía es diverso y aleatorio, en todo caso es un punto de vista, una mirada, unas ganas de que sea poesía. 

(Bárbara Gallota)



15


La poesía me parece el deseo de lo que no existe, la curiosidad por el intersticio. 

(Carlos Ardohain)



16

Escribir es un aprendizaje de algo inasible que quiere tomar el lugar de una forma. Por lo tanto, es una tarea que nunca alcanza. Una especie de música del presente y una música de la memoria encuentran en la escritura un lugar de reunión. La escritura no sólo es inscripción, y mucho menos "expresión" o "reproducción", sino que su origen, su presente y su porvenir hallan en el sonido su más fuerte conexión con la vivacidad de la lengua. A veces una imagen persistente es su origen, a veces un rumor, un ruido, una frase escuchada en el subte, a veces el vacío del presente, a veces la estimulación del presente. Pero sobre todo, sin tener necesaria relación con que si lo que se cuenta es o no extraordinario, la escritura poética se conecta con lo extraño, o mejor, con un extrañamiento de la mirada que torna las palabras en un poco más densas. 

(Carlos Battilana)


17

La poesía es ritmo, pero también imagen. Es invención verbal, pero también descripción del mundo. 

(Carlos Aldazábal)



18

Sigo tratando de comprender lo que me rodea y a mi mismo escribiendo, el procedimiento no puede ser un molde preciso y definido, sino actuaría como forma fija o peso muerto y toda esa materia se opondría al vuelo que necesito para conservar el deseo de escribir y la perspicacia necesaria para establecer buenas combinaciones entre las múltiples posibilidades. 

(Carlos Martín Eguía)


19


Cada poema es el último que voy a escribir. Paso largas temporadas en las que la poesía existe sólo cuando la leo. 

(Carlos Ríos)



20

Poesía es más bien música para mí, entrar al sonido de las palabras a través de la imagen que proyectan sobre mí y mis objetos. 

(Carolina Béjar)



21


No tengo definiciones, sí puedo decir que escribo como respiro, camino, palpito, grito, sufro, gozo, vivo: con el cuerpo. Tal vez por generación soy una enamorada del lápiz, de su olor, de su textura y su inscripción en la hoja blanca, lisa, que cambia su fisonomía en cada trazo. 

(Chantal Enright)


22

No sé muy bien qué es la poesía…quizás la primera palabra que me viene a la mente es secreto, misterio. Para mí hay poesía donde hay respeto por el misterio, por el secreto de las cosas.
Un texto poético sería el que abre nuevas preguntas, el que inaugura una inquietud, una desazón o un regocijo frente al mundo y frente a uno mismo que no existían antes.
Si todo pudiera ser dicho, si las palabras alcanzaran la médula de las cosas, no existiría la poesía.
Creo que la poesía está ahí para recordarnos cuánto no sabemos, cuánto no podemos decir, cómo andamos a tientas por el lenguaje, como quien anda perdido en el bosque y la única luz que tiene para guiarse es la de las luciérnagas…una luz esporádica, fugaz, que nunca se sabe de dónde va a venir y cuándo se va a extinguir…ni qué nos permitirá ver esta vez cuando aparezca. 

(Claudia Masin)


23

No soy un ser analítico por naturaleza y la poesía no es un género analítico por naturaleza, todo deriva en ella de asociar y enlazar imágenes, música, variaciones de un tema y sus combinaciones, eslabón con eslabón, "una cadena que flota". 
El ritmo viene en el poema, con viento en contra y corriente a favor. El poema va siguiéndolo, ganándoselo. El ritmo que sigue y se gana el poema, es para mí ese jadeo asmático de la vida vivida con viento en contra y corriente a favor o viceversa. Y no importa cuánto cueste, es el precio que hay que pagar por la esperanza puesta no en ser comprendidos o acogidos, sino en el tratar de hallar esa palabra segunda a las palabras preexistentes de este mundo tan lleno y tan falto de lenguaje.

(Concepción Bertone)


24

La poesía es un modo de mirar el mundo. No hay una mirada certera. Entonces la metáfora nos brinda la posibilidad de hablar sobre aquello que no podemos nombrar.
La mirada poética comprende la inasibilidad del mundo. ¿Cómo pensar en el amor, en la justicia, en el género humano desde la razón? Hay una sinrazón que gobierna nuestra especie. La poesía es la única, en sus silencios, que ha podido, a lo largo y a lo ancho de la historia, hablar de las miserias del hombre, de su oscura esencia, de su complejidad.

(Cristina Domenech)


25

Habitar poéticamente, aun el más adverso de los mundos. Este deseo es el objetivo de todo poeta que siente la poesía como un acto de fe, porque a través de él percibe la conmoción de la verdad y la infinitud de la belleza.

(César Bisso)


26


Trato de hacer algo más directo y más simple (no hablo de la hermenéutica de la imagen), escribir para volver confiables las cosas que casi siempre son las mismas, dos o tres obsesiones que me acompañan desde los comienzos. Quizás haya en esto más miseria que grandeza; pero de todas maneras el modo ficticio, el artificio, acolcha (la palabra como vestido) y nos da la red del trapecio aunque debajo, agazapada, está la versión final que nunca conoceremos. 


(Daniel Muxica)


27


En el tomo III de De la misma llama (“De plomo y poesía”, 1972-1979), se reproduce el que originalmente fue un artículo, “Con las manos en la mesa”, que da idea de cómo trabajo (se lo puede leer a través de: www.dariocanton.com). Ese tomo incluye bastantes “cuentos” de poemas y otros escritos sobre poesía que abundan sobre lo mismo. 
Testimonian lo que me “saltó a la vista” en la lectura inicial y lo que advertí en cada una de las posteriores. Algo han de decir sobre el autor y su mundo, aunque no me haya puesto a indagarlo. Son el equivalente aproximado de lo que he leído que se hace al enfrentar a una persona con una página impresa o una pantalla sobre la que algo se proyecta, siguiendo (registrando, grabando) el recorrido de sus ojos (algo similar podría darse con aquellos a quienes se les presentaran libros o diarios para ver en qué orden los leen o de qué manera los recorren).

(Darío Canton)



28 

Me gusta pensar la poesía como ese puente luminoso que comunica experiencia individual con experiencia cultural, de modo que la investigación sobre sí en que se resuelve todo poema, se abra al espacio ético de una memoria colectiva.

(Delfina Muschietti)


29

 Hay un estado interior particular que antecede la escritura. Ese estado es como un descarrilamiento de la percepción habitual del mundo, a veces tiene algo de ebriedad, otras de peligro, o se presenta grave y melancólico como la música de un cello que proviene de otros tiempos, estratos más hondos de la conciencia; se rompe algo de la psicología individual y lo que emerge también es desconocido para mí.
Escribir donde decir es imposible.
La flor del desierto.
La poesía como un modo de orar ante lo que nos abisma.

(Dolores Etchecopar)


30


...Es posible que esos textos se hubieran estado escribiendo en algún rincón de mi cabeza o de mi cuerpo desde antes y de pronto se vislumbraba una forma o la sombra de una forma. Veía de pronto el hilo y tiraba de él y algo –un objeto- iba apareciendo.

(Edgardo Zotto)


31


Hay una sintaxis en la cual me reconozco y oigo hablas que son mías, estados alterados minuciosamente ordenados por esa manera tan antinómica de decir que yo llamo poesía, espejo en el cual las imágenes y frases nadan a su naufragio. Por un tiempo quise escribir de otra forma, pero siempre me salía yo. Quiero escribir pero siempre me sale Espina.

(Eduardo Espina)


32


Creo que la poesía es una especie de cine individual.
La poesía es concentración, y en ella las cosas se manifiestan como extractos, se expresan como agujeros negros de sentido
La belleza que ofrece la poesía es una belleza íntima, porque la poesía nos hace bellos y, en ese trance, nos vuelve dioses de nosotros mismos. Pero en esa operación en la que participamos todos, como poetas o como lectores, la poesía nos hace universales, nos convierte en universo. Es por eso que, entre todas las cosas, la poesía une mis fragmentos, me establece en la categoría de lo humano, de lo que es capaz de amar. Ante la poesía quedo perplejo: me obliga a mirarla de frente, me impide mentir; soy los que soy sin ambages. Me une y, por tanto, me libera: me pone dentro de mí. Al volverme humano, me desaliena, me corta la retirada, me ubica en la tierra, me da realidad. Por eso también me eleva en un único cuerpo con los que luchan, me solidariza con los trabajadores, porque soy uno de ellos, me da el coraje de sentir que soy muchos, y de combatir con todos ellos por otro mundo que –no tengo dudas– está en este. La poesía es revolucionaria porque violenta el lenguaje, lo mueve, lo deshace, y luego salta hacia el abismo entre los escombros. Íntima religión, la poesía es cosmos revelado; anatomía del instinto, es una ética que se hace al andar. Con la poesía desaliento el olvido, diluyo el silencio, habito el universo, invento el amor.

(Eduardo Mileo)


33

La poesía es libertad pura. Lo impensable y lo indecible gozan en ella de absoluta libertad para escoger la forma en que manifestarse, pero no para convertirse en el contenido de un discurso que podrá ser comunicado -la poesía no tiene nada que ver con la comunicación- sino para permanecer impensable e indecible. Lo no dicho no es ausencia o agujero negro, se vuelve presencia, deseo puro y transformador.

(Eduardo Rezzano)


34

Hay un sentido poético por sobre todas las cosas. Es cuestión de entenderlo. Un cuerpo. Un camino. Una sonrisa. Una tormenta ennegreciendo el cielo. Una rama quebrándose. Una noche muriendo en un amanecer. Hay que saber colocar el ojo en el espacio, para modificar el sentido del cuerpo y que las veinticuatro horas, dejen de serlo por un instante. Como los grandes cambios. Quizá, la poesía sea solamente eso. El momento en que ingresamos la mirada en el espacio para hacernos de un instante de tiempo.

(Emanuel Taub)


35

La poesía me traduce. La poesía es una pregunta.

(Enrique Solinas)


36

Campesinos, panaderos, equilibristas, violeteras, químicos, lectores de agua y hasta buzos, no surgen del repollo del cielo sino de esa mutante paridora de prodigios que es la especie. Ella también provee de poetas al mundo. Motivos tiene. Necesita que imaginen lo aún no sucedido. Que cuiden el almácigo de lo inclasificable. Que impidan toda repetición. También para que la palabra sostenga al día y a la noche. Así, con su soplo verbal, ellos la pasan proponiendo nuevos génesis de recambio. Para estas en apariencia fútiles tareas están los poetas. “Espias de Dios”, según Shakespeare. “Legisladores del mundo”, según Shelley. “Tejedores de palabras”, según Safo.

(Esteban Peicovich)


37

Una música que casi no se escucha es lo que hace al poema, ese silencio que desborda luz. Pero es una sombra de lo que queremos decir.
El poema se deja atravesar, a veces se vuelve transparente y dice demasiado de mí, de vos. Ojalá. 

(Estela Kalay) 


38

Escribir un poema es una versión modesta de un experimento en el laboratorio de Frankenstein: hacer un collage con partes, pedazos, fragmentos, esperando que en algún momento se hagan cuerpo vivo, se levanten a caminar y hablen.

(Fabián O.Iriarte)


39

La construcción del poema conduce necesariamente a un clivaje que respira para comenzar con otro... Con el tiempo lo escrito sedimenta. Coagula. Cobra adherencia diría, orgánica. El libro funciona solo. No es la idea de la voz que me habla, como si se tratara de un ritual mediúmnico. Se trata de una intención.

(Fernanda Castell)


40

Para mí la poesía es un laboratorio de lengua, una disciplina, o juego, en cuyo as de connotaciones se me aparece la imagen del científico loco encerrado en su gabinete desculando sentidos. Está orientada a captar las modalidades con que opera la lengua para comprender y afirmar el mundo. A mi modo de ver supone un tratamiento crítico, estético, de una materia (el lenguaje) a partir de la cual el hombre y su mundo se hacen posibles. El poeta está alerta a que esa fuerza permanezca activa y continué rindiendo en favor de cierta idea de justicia, un ideal de “bondad o verdad” a la que Bajtín llamaba Responsabilidad, vale decir, la capacidad de responder a un estado de cosas revisándolo, proponiendo nuevas versiones, confrontándolo, adscribiendo a él, etc.

(Fernando Callero)


41

Un poema vibra si uno pone ahí experiencia, aunque no se trate de un texto realista o confesional. (Hay que poner experiencia aunque uno hable de los etruscos o de los marcianos). Resumiendo: el poema va abriendo un camino; escribo para enterarme adónde lleva.

(Fernando Molle)


42

Me gusta pensar la poesía como una especie de memoria construida, tejida alrededor de recuerdos que asaltan el presente. El recuerdo duro, en general en forma de imagen, es el carozo de una fruta, el poema, la pulpa que lo rodea.

(Florencia Fragasso)


43

...no puedo dejar de pensar una analogía con la termodinámica contemporánea: un equilibrio que aparece como estable, pero sobre el cual actúan fuerzas de distinto grado, dirección y sentido, que al cabo de un período –determinado por las fuerzas a que se somete- ensaya un cambio significativo, que puede dar lugar a un nuevo equilibrio cuasi-estable. Me resulta algo parecido: búsquedas que se cruzan, cuyos intereses no tienen una dirección absoluta y furibunda, sino más bien, sentidos y grados relacionales. Lecturas, miradas, discusiones –reales o no-, momentos. Sobre los que hay que dar cuenta: no digo que para el mundo, pero tal vez al menos para uno mismo. De alguna forma, me interpelo a lo largo del tiempo, y en ese ejercicio –con suerte- alguien más se siente tocado. 

(Francisco Cantamutto)


44

La poesía es, de los distintos géneros de la palabra escrita, el que emprende ese desafío en el que siempre pierde. El poeta se ve una y otra vez derrotado por las limitaciones del lenguaje. Por eso mi vínculo con la poesía es casi como el de un tipo que lleva a cuestas una enfermedad crónica que no lo llevará a la muerte, pero lo acompañará hacia ella, sin elusión posible. La poesía es un mal que hay que aprender a llevar.

(Gabriel Reches)


45

Creo que escribo para ejercicio de mi memoria.

(German Arens)


46

Escribir es un impulso, y prefiero escribir de a poco, inclusive cuando lo doy por terminado, solo lo doy por terminado ese día. Mi vínculo con la poesía es vital.

(Germann Weissi)


47

El poema aparece muchas veces a partir de una frase/palabra-anzuelo que abre cajones. Se me aparece primero la supuesta respuesta a una adivinanza, pero siempre confirmo que no sólo no era la respuesta apropiada sino que lo difícil está en formular la pregunta.

(Graciana Mendez)


48


El poeta no es inocente. La poesía, como se ha dicho ya, es un palimpsesto y uno, fatalmente, escribe sobre lo que escribieron otros. Mediante la corrección, ese volver una y otra vez sobre el texto, las huellas de escrituras anteriores pueden hacerse invisibles y lograr así que el poema resplandezca en su original singularidad.


(Graciela Cross)


49

No podría excluir la poesía de lo que intenta ser un camino de búsqueda de algo que trasciende la palabra. Sin embargo, es justo ahí, en la magia de un sonido con significado que voy aprendiendo de lo otro. De estar viva e ir muriendo. La poesía es una forma de ver las cosas: devastadora y bella.

(Guadalupe Wernicke)


50

Para mí la poesía siempre es una sorpresa, un movimiento bastante brusco e inesperado.

(Irina Garbatzky)




*La fotografía es del poeta sanjuanino Jorge Leonidas Escudero en su infancia. 



ELIANA BELÉN



Para mí la poesía es una disposición hacia el lenguaje del universo; encuentra su expresión a través de ideas, movimientos, cosas, sonidos y palabras.  Hay que estar alerta para verla venir, como a un pájaro. La poesía es una emoción intensa, es premeditación y también sorpresa. 

A veces el plan surge de una palabra que se cae de lo cotidiano o de la boca de la gente, entonces tomo notas que luego incrusto en algún relato. Mientras trabajo un texto también investigo: puedo leer mapas, revistas de pesca deportiva, cartas de amor, libros de botánica o cuentos clásicos. Pero mi escritura también sale de zapadas, tengo alma de rapera: escribo cantando y las palabras se van acomodando entre acordes y así nacen algunos poemas. Colecciono versos mientras miro dibujitos, cine independiente o Robocop, me da igual, todo me alimenta. Las ideas emergen en cualquier momento, andando en bicicleta, cocinando una salsa, jugando con mis hijas, en la playa rodeada de gente o sola frente a la computadora (o el cuaderno). Después llega el momento de sentarme a trenzar minuciosamente todo ese material, y es allí cuando elijo tiempo y espacio para poder explayarme con serenidad.

Corregir para mi es el momento en el que sé, voy a encontrar la clave, por eso gozo. En esa dedicación al acabado de la pieza, como en la poda del manzano, voy cortando ramas para que entren luz y aire, y así se puedan ver muy bien los frutos. No es una tarea que me resulte fácil, porque tiene momentos de éxtasis y otros de tedio. Todo lo que escribo, vuelvo a leerlo y le hago arreglos. Cuestionar mi propia escritura en general me abre pista, me aventura.  Eso lo aprendí de las críticas que recibí, de gente que admiro por su arte. 

Tengo dos procedimientos creo. Uno que es más intuitivo: como cuando  escribo de tiro un verso, una palabra, alguna idea que me sorprende. El otro procedimiento es el de sentarme a escribir, pero casi siempre desarrollando los disparadores que recolecté anteriormente. Después ya es un devenir, que emerge si siento interés por la trama o el tema, son momentos de dedicación y ahí es cuando corrijo. A veces, lo dejo reposar un tiempo y sigo trabajándolo luego. Encontrarse con una poema es un largo camino, no sucede siempre, por eso también tiro mucho de lo que emprendo. 
La poesía se me presenta en forma de imágenes, pero también como movimientos de música. Con las imágenes trato de tener cuidado, porque a veces me dejo impresionar y es fácil caer en el lugar común, es muy entretenido escribir observando. La poesía, me llega también como ritmos dados por la puntuación, la acentuación, la morfología de las palabras y sus sonidos vibracionales. También aparece cuando ensayamos con la banda (work in progress), porque ahí cabalgás y corregís en el aire. 


Poemas


Kazajistán

La luz te ilumina
manzana
de carne y hueso
manzana
el cielo en un poema siempre
azulado claro inmenso
anaranjado atardecido 
manto negro constelado digo
estrellado 
pero vos manzana
imaginate cómo sería
no haberla probado nunca
y encontrarla haciendo un picnic 
por vez primera
bajo las caducas verdes hojas
ovaladas recias pecioladas
de estípulas y bordes dentados

el árbol

imaginate ahora el mantel
cuadrillé
la canastita
o el cuerpo rudo 
y en bolas trepando
si la manzana cae
eso es grave 
grávido paladar 
apasionado
jugo blanco dulzón chorreante

manzanas manzanas caen
manzanas
también en el corazón el sol
las fichas
también la tarde.


Del barrio

Escucho el ruido
de los fideos triturados
en la boca de la vecina

el viento pasa lento
apenas mueve las cortinas

lanzo una línea y parte
en dos las aguas

la abuela está sentada
frente al lavarropas mirando
todo el proceso

detrás del mosquitero no se mueve
ni una hoja.


3.

Con cada explosión los peces
se dispersan
agarrados de las escamas
uno a uno en la revuelta
cruzan las barreras
veteados como algas
entran al bosque salvaje
observándolo todo.


Neoprene

traje profundidad tiempo descompresión 
traje isotérmicos trajes
traje batir de piernas en propulsión lateral
traje cadencia variable 
traje inmersión 
a pulmón libre mariposa crawl
surfer traje
traje escafandrismo por no escuchar
altaneras olas rocas
traje aletas escarpines 
traje la inundación la orilla
traje la náutica el yate las botellas vacías
traje piraguas aguas muertas 
neoprene


Quería decirte que 

Quería decirte que
desde lo más hondo las burbujas suben
si metes
la cabeza

y bajo el agua se deforman
así
las palabras


Eliana Belén

Nací en la costa bonaerense argentina, en el año 1979. Publiqué Muñeca. Work in progress (Ediciones Gran Vida, 2009). Participé del Tercer Festival de Poesía de Acá (Mar del Plata, 2009). Realicé una instalación de poesía en la  Muestra Colectiva de Fotografía, Poesía y Diseño con la adhesión de la ONG Identidad Sur (Mar del Plata año 2012). En 2015 mi poema El día del mar boliviano, recibió una mención en el Concurso Binacional de Cuento y de Poesía Árbol (organizado por la Municipalidad de Cochabamba, Bolivia, y la Dirección Nacional de Industrias Culturales del Ministerio de Cultura de la Argentina).  Algunos poemas fueron publicados en el blog Transtierros http://transtierros.blogspot.com.ar.
Muñeca puede leerse completo en el blog de la Revista Desliz, La Habana, Cuba http://revistadesliz.blogspot.com.ar/2010/02/quienes-somos.html. 
Actualmente compongo y canto en la banda Muertosenlosambas. 

sábado, abril 21, 2018

CONVOCATORIAS 2018

Transcurre el año 2018 y nos parece una época propicia para volver a generar un espacio que aliente la participación, el encuentro y la creatividad.
Es por eso que decidimos abrir nuevamente las convocatorias, por un plazo indefinido para participar de los sitios:
La Infancia del Procedimiento  (Poesía y Procedimiento)
y El Infinito Viajar (Escritura, Obra, Cuerpo)
El blog La Infancia del Procedimiento está abierto a escritores de poesía de todo el mundo (con traducción al español). Aquellos escritores que ya fueron publicados en el sitio,  pueden si así lo desean, remitir el material actualizado así como las respuestas, los poemas y los datos biográficos. Y, El Infinito Viajar, continuando con el criterio de La Infancia del Procedimiento, incorpora además  a escritores de cualquier género y artistas visuales.
Para participar de cualquiera de los dos blogs tienen que contactarse a los siguientes emails:
selvadelaluna@gmail.com o a esdecir@gmail.com  a fin de que les sean remitidas las bases.
El criterio de selección es el de quienes llevamos adelante este proyecto. Aquellos cuyo material no sea aceptado en el año en curso, podrán presentarse nuevamente al año siguiente.
Tanto La Infancia del Procedimiento como El Infinito Viajar tienen como objetivo la difusión de poesía, narrativa, dramaturgia y arte visual contemporáneo.
Asimismo, sigue abierta a toda la comunidad la convocatoria del Banco de Cartas (Memoria en acción) http://cartasyfotos.blogspot.com.ar/ Quien quiera ser parte de este proyecto tiene que buscar cartas manuscritas o escritas a máquina, fotos o postales pertenecientes a su familia o allegados cuyo origen sea anterior a la aparición de Internet. Tienen que enviar ese material escaneado, con el texto transcripto y preferentemente traducido si estuviese en otro idioma. Y un relato sobre la historia de esos documentos, a qué época pertenecen, por quiénes fueron escritos y las personas involucradas en ese intercambio, acompañado de fotos, si las tuviesen, y remitiendo todo el material  a cualquiera de los mails antes mencionados.
Por último este año se suma una nueva aventura: la Biblioteca Móvil (Libros en Viaje + Club de Lectura) cuya propuesta podrán leer en https://poesiaenlaselva.blogspot.com.ar/


domingo, febrero 17, 2008

OSÍAS STUTMAN


2006 - Osías Stutman dándose cabezazos con un burro

1940 - Plaza San Martín



SELECCIÓN DE TEXTOS POR SELVA DIPASQUALE CON LA SUPERVISIÓN Y SUGERENCIAS DEL AUTOR

© Osías Stutman
Estos textos no pueden reproducirse sin el permiso expreso del autor.



MI INFANCIA DEL PROCEDIMIENTO

Procedimiento es, entre otras cosas, “método para ejecutar algo” según la Real Academia. El procedimiento poético es el método usado para escribir poemas. Escribir poemas es la actividad de los poetas.
Las cuatro preguntas del blog se refieren a varios aspectos descriptivos del proceso que va desde el inicio del procedimiento (iba a decir: el momento en que uno se sienta a escribir, porque al menos yo, escribo sentado) y el momento en que uno decide que el procedimiento se acaba porque el poema está terminado.
Habitualmente pasa tiempo entre esos dos momentos, a veces corto y a veces largo. Ese tiempo de latencia entre inicio y finalización incluye (en mi caso) notas, lecturas en silencio, lecturas en voz alta para uno mismo y/o para uno o mas oyentes, alejamientos del poema (dejar el poema descansar como dice la pregunta 3), un número variado de correcciones y/o permutaciones combinatorias entre palabras, nuevas lecturas en silencio o alta voz, nuevos descansos, y así en ciclos irregulares hasta que se adquiere una certeza de que el texto esta terminado. Notar que digo “una” y no “la” certeza.

Creo importante aclarar que, cualesquiera sea el procedimiento seguido por el poeta, todas estas etapas y reformas se hacen de forma aleatoria y espontánea (los sinónimos de “aleatoria” son: azarosa, incierta, aventurada, arriesgada, fortuita, casual). Es como andar en bicicleta. Hay que hacerlo y no pensar mucho cómo se hace. Si pensamos en cada movimiento que hacemos para mover los pedales, nos iríamos al suelo.

La percepción habitual de los que no escriben (poesía) es que se trata de una actividad o procedimiento laborioso y para algunos autores lo es y para otros no tanto. No es una cosa fácil pero tampoco es una empresa irrealizable o imposible, modelo Sísifo.
Mirando algunas respuestas ofrecidas por los 100 poetas del blog es aparente que hay gran variedad de procedimientos que parecen adaptarse a las necesidades específicas de los autores. Por lo tanto no creo que, por ahora, un émulo de Haroldo Bloom nos escriba el canon de procedimientos que deben usar aquellos que aspiren a escribir poesía.

Creo que cada uno escribe como puede. Lo que puede escribir cada uno es producto de muchos y variados factores desde la cultura individual hasta las más oscuras y profundas intuiciones que a veces sólo sospechamos. Por lo tanto la palabra “procedimiento” es útil porque implica la serie de normas (o ritos) que el poeta se impone para escribir como puede. Los que escriben como quisieran escribir basándose en sus modelos preferidos, en general, escriben o copian mal. A los 20 años quería escribir como Ezra Pound pero abandone la empresa rápidamente porque el modelo era imposible de imitar y ahogaba mi libertad. Por eso, en mi caso, escribo como puedo sobre todo lo que se me da la gana. Creo que no hay ámbito mas libre que la pagina o la pantalla en blanco que el poeta tiene por delante. El problema es que esa misma cultura individual que nos obliga a querer escribir poemas puede contener elementos negativos que actúan como severos censores de nuestras libertades creativas.

En la primera parte la pregunta era ¿cómo escribo? El mismo argumento (cada uno escribe como puede) se puede utilizar para analizar los temas, es decir el ¿qué escribo?

Creo que cada uno escribe como puede sobre lo que se le da la gana, como los viejos poetas chinos y japoneses. Voy a repetir la frase pero en primera persona: Creo que yo escribo sobre lo que se me da la gana, como los viejos poetas chinos y japoneses. El modelo del poeta que hace lo que se le da la gana es Lu Yu (1125-1210) que usa el seudónimo Fang Weng que significa “el viejo que hace lo que le da la gana” (the old man who does as he pleases, en la traducción de Burton Watson). Soy una salamandra europea que escribe en castellano, lengua que considero mi lengua materna, sobre todo lo que se me da la gana escribir.
Los poetas (y yo también) tenemos una peculiar dualidad que aún persiste en estos días y es tanto poder escribir sobre lo que es (el ser) como sobre lo que no-es (el no-ser). Es decir que al escribir sobre lo que no-es violamos la regla platónica que aparece en El Sofista (No obligarás por la fuerza al no-ser que sea, 237a). Es decir que matamos a Platón (parafraseando el titulo de Chantal Maillard) aunque Platón atribuye la frase a Parménides.

La sección anterior trató sobre qué es lo que se escribe. Finalmente, voy a comentar sobre algo que no está en la preguntas pero es tema muy importante para mi pensar poético.

¿Quién escribe? ¿Quién soy cuando escribo? ¿Qué soy cuando escribo? Estas preguntas también salen, indirectamente, de El Sofista. Y no tienen respuesta fácil. Creo que el interés sobre el procedimiento surge de la idea que conociendo los rituales que usa, conoceremos al autor de esos textos tan especiales e inquietantes.
Creo que casi todos los que escribimos hemos sentido esa sorpresa al leer un poema nuestro que consideramos terminado y nos preguntamos: ¿Yo he escrito esto? ¿Quién ha escrito esto? ¿Cómo pude escribir esto? Sensación que J.L.Borges verbaliza muchas veces, especialmente en sus varios diálogos con otros. Borges habitualmente dice que esos poemas le son “dados” o fueron “recibidos” sin precisar nunca quienes fueron esos dadores. Recordemos que los sofistas, según Platón, son prestidigitadores y simuladores (como los poetas de Pessoa).

¿El procedimiento es una poética? Creo que no, por suerte. La Real Academia define la poética que acompaña a los pobres poetas como el albatros atado al cuello del viejo marino, como: “Conjunto de principios o de reglas, explícitos o no, que observan un genero literario o artístico, una escuela o un autor”. Es decir, que no sabemos muy bien lo que es excepto que funciona como una encuesta sobre las maneras, modales o tics que alguien usa para escribir. Además habitualmente la poética es un producto post factum porque es interpretación hecha como consecuencia de la existencia del poema. Las poéticas no dictan el poema sino que son comentarios que tratan de explicarlo y que se usan para localizar al poeta dentro de su “generación”.

Brevísima lista de respuestas a las 4 preguntas:
1ª Pregunta: Ritos personales en torno a la escritura - No tengo preferencias muy especificas. Horas del día, prefiero noche y/o madrugada todo el año. Pero este texto, por ejemplo, lo hice a las 7 de la tarde y lo corregí al día siguiente a las 11 de la mañana sin problemas aparentes. Prefiero el silencio al ruido. Muchos poemas salen de notas apuntadas en papeles varios o libretas. Hago carpetas que llamo de “Notas” y que agrupo por año. Tacho la nota cuando uso su texto en un poema. Los poemas los escribo en el ordenador, provengan de notas en papel o de mi cabeza.

2ª Pregunta: Planes previos o textos espontáneos - Lo de las notas mencionado en (1) indica que respondo más a “lo que va surgiendo” que a un plan. “El plan” aparece mucho mas tarde y se aplica a los poemas que van a formar un libro y no es plan fijo sino producto espontáneo. Se apoya en un comentario de Baudelaire que dice algo así (cito de memoria): Hay que combinar los poemas “fuertes” y los poemas “débiles” para que se apoyen y complementen mutuamente.

3ª Pregunta: Correcciones y descansos: - Muchas correcciones. No destruyo versiones previas pero las abandono. Uso lo del “descanso” de poemas que vuelvo a retomar al cabo de un tiempo, porque genera efectos de alejamiento que favorecen el reencuentro o la tregua con el poema. Trato de incluir en notas a los poemas, sin entrar en grandes detalles, cuando fueron escritos y cuando corregidos. Y naturalmente hay poemas a los que nunca hice una corrección de importancia. Editar los poemas inéditos de Djuna Barnes, sea para traducirlos al castellano o para hacer la edición inglesa, me llevaron por el camino infernal de trabajar con textos de una correctora compulsiva.

4ª Pregunta: Procedimiento de escritura - Pienso en palabras y escribo sobre todo lo que me pasa por la cabeza. Describo e invento. Uso recuerdos verdaderos y falsos. La infancia es uno de mis manantiales permanentes de recuerdos verdaderos y falsos. Escribo poemas conceptuales y poemas descriptivos. Las descripciones pueden ser verdaderas y falsas. Los conceptos son lo que son. Uso engaño sin maldad. Hago todo lo posible para escribir sobre lo que “es” y lo que “no es”.
Para finalizar, cito a Borges: “...uno lee lo que quiere, pero no escribe lo que quisiera, sino lo que puede” (Arte Poética, Critica, Barcelona, 2003, p. 119) que resume en un mínimo de palabras lo que trate de decir aquí usando demasiadas.


POEMAS PUBLICADOS EN LA REVISTA “CARAVANSARI”
Barcelona, Nº 1, primer semestre de 2006, pgs. 65-66


LOS ENCUENTROS CASUALES


A veces parece imposible que la otra
(o el otro) no note mi ebullición.
Los sonoros obstáculos son triviales,
y el resto es blanca ceguera. Los ojos no ven.
Pienso que soy el humo en el disparo
del fusil, el mundo vegetal volando
por los aires. Busco a alguien llamado
Ada, perdida en lejana casa de reposo
junto a un lago. Su cuello es suave,
“velvet” es la palabra de terciopelo
que describe su forma y su voz.
Buscar agota, esperar cansa, recordar
alivia sin curar, el frío se calienta
y la patria desaparece hasta de la memoria.



LAS MEMORIAS



Son la vida de oro
las palabras de otros.
Nuevos aires, ámbito
y sombra. Sombra
y sombras en la noche.
Son imagen y descenso,
son el viaje subterráneo
y son los sueños vistos.
Es hablar con la madre muerta
como los héroes griegos.



LA INVISIBILIDAD


Me arrojo sobre la alfombra roja con letras de oro
del Grand Hotel et des Palmes en Palermo (Sicilia),
un día de octubre del 2004, en la acera, y nadie
se da cuenta. La razón es muy simple: al ejecutar
ese acto mínimo, me había vuelto invisible. Humillado ya de pie,
trato de continuar con las rutinas diarias, pero es imposible,
la invisibilidad domina mis acciones. Gran ambivalencia
produce el que nadie pueda verte, en exilio de la visión,
desaparecido como círculo en el agua tranquila. Los que no
me ven no lo saben, pues tampoco escuchan lo que digo.
Estar sin estar me crea desasosiego y tristeza. Creo que
ahora vivo en la memoria de nadie y ese nadie es
quien no me ve ni me recuerda. Pienso que la visión
genera recuerdos y la invisibilidad olvidos.
En la oscura noche inundada de luz marchamos
dos fi guras, infi eles a nuestras vidas, una es visible
y la otra no, no hablamos ni oímos ni vemos nada. Vamos
dos, así, uno invisible y el otro generando amnesia.



(poemas escritos entre 2000 y 2005)




SELECCIÓN DE “POEMAS PARA CASATOMADA”- Cuatro poemas que son seis
Barcelona 2003-2006 (Publicados en: CASATOMADA, Palma de Mallorca Nº 0.6, junio-diciembre 2006, pp. 30-35)



CONTRA CARVER Y PRO MELVILLE
Dos Poemas Didácticos y Un Comentario *


1. Contra Carver


Creer es innecesario. Creemos
una cosa ahora y otra después,
más tarde. No creo lo que él me dice
ahora ni después en ese texto.

Este poeta me ha engañado.
Su poema a la hija ebria
es mentira o vergüenza.
El que lee en el lago

de Ginebra mirando
ese horizonte y su luna
casi oscura, el que toca
el libro de Machado (Antonio)

para tranquilizar su alma
asustada, el asombrado
por las ondas de la radio
y sus turbulencias,

no puede escribir así.
Su poema es impúdico,
inservible, da pena
al lector de quien escribe

con esa exhibición. Y si no es
verdad, es peor, mala ficción.
Emoción de mal desayuno,
pesado con mantecas rancias

de aventuras pensadas
para asustarme, a mi, el lector,
que suspiro engañado,
porque creo en lo que dice.


2. Pro Melville

Creer es innecesario. Creemos
una cosa ahora y otra después,
más tarde. Pero eso ya no importa
pues respiro cenizas en el aire

de esta historia, historia
que es atmósfera ahora y parte
del diario quehacer,
y de mi admiradora envidia

y su sorpresa. Melville escribe
"La Marquesa de Brinviliers"
para hacerme creer algo único
en esta mañana fresca y florida,

con el sol como luna en el atardecer
y aire blanco, con sombra de dragón
y amanerado gesto de asombro
cuando lo interno y lo externo

difieren. La sorpresa es su
destello y encanto hialino. Escribe
con pasión y método. Su texto,
en versión cercana, dice así:

"(Él) matizó al alegre rayo de la mañana
con débil crepúsculo de tierna noche,
brillo mezclado con blanda ternura,
luz y sombra entrelazadas.

Y dio al candor igual presencia
con estrellado misterio en abiertos cielos
y flotando en dulzura, hizo
sus insondables ojos suaves".



3. (Un comentario del autor)


Marie Madeleine Margerite d'Aubray,
Marquesa de Brinvilliers, mujer menuda
fue envenenadora ajusticiada (en 1676).
El 17 de Julio de 1676 Madame de Sévigné

escribe una carta. Todo se ha acabado - dice.
La condena fue confesión pública frente
a Notre Dame, decapitación, cuerpo ardiente
y las cenizas dispersas por los vientos.

- (Ella) es ahora parte de la atmósfera
que respiramos - eso dice Sévigné a su hija
y a mi. Y enseña que mi respiración es tendenciosa
como los ojos insondables, suaves, luminosos

y tiernos de la muerta famosa por su parsimonia,
la lentitud de su veneno, repetido, eficiente,
desconocido. Y ella es ahora la dueña del aire
que respiramos, Madame, su hija, Melville,

Carver, su hija ebria y yo, lector apasionado
que separo hoy lo externo de lo interno.
Lector airoso que invento, aullando, desmedido,
lo que espero del autor en su lentitud creadora.



Nota:

CONTRA CARVER Y PRO MELVILLE: “Contra Carver” hace referencia a tres poemas de Raymond Carver (To my daughter, Radio Waves y Reading) en Where water comes together with water, (Vintage, Nueva York, 1986, pp. 27-28, 6-7 y 37). “Pro Melville” incluye la traducción de "The Marchioness of Brinvilliers" (Selected Poems of Herman Melville, H. Cohen, Ed., Fordham Univ. Press, Nueva York, 1991, p. 145). Es poema tardío de alrededor de 1890-1891 (Melville muere en 1891) El poema dice así:
THE MARCHIONESS OF BRINVILLIERS
He toned the sprighty beam of morning
With twilight meek of tender eve,
Brightness interfused with softness,
Light and shade did weave:
And gave to candor equal place
With mistery starred in open skies;
And, floating all in sweetness, made
Her fathomless mild eyes.
Una versión previa de este poema apareció en Diario de Poesía, Nº 58, Buenos Aires-Rosario, Invierno 2001, p. 9. La presente versión de 2005 tiene varios cambios importantes, especialmente en “Pro Melville”.




TRES POEMAS ESCRITOS EN 2003-2004. Publicados en el Nº 9 de la revista LA POESÍA, SEÑOR HIDALGO (Barcelona, 2005, pp. 51-53)



El Escritor en el siglo XX


¿Qué soy cuando escribo (poesía)?
¿Un espejo? ¿Un soñador? ¿Gogol
en Petesburgo? ¿La amistad
desgarrada en la noche? ¿El amigo
que me doblaba la edad? Eso pregunto,
yo que tendría que saberlo ahora,

a esta edad. Tan viejo como Dante
si hubiera vivido sus dos mitades del camino.
Ser Dante o Virgilio es difícil
decisión y nadie nos permite ya
ser los dos. Y no nos creen
ni nos escuchan. “Fui Dante

y Virgilio” digo y nada pasa. Es
como el único ladrido que oí en
el desierto, de noche, hace años
en un lugar que ya no se puede visitar,
sembrado de minas explosivas.
Sonido sorprendente, inusitado. Sonido

que quita el sueño y produce ese hormigueo
que hace escribir urgente. Pero todo esto
es irrepetible Y por lo tanto no hay nada
que comprender. Es olor de cebolla
bajo las uñas y dura días.
Es enredo conceptual molesto,

interminable y que sólo desfallece
sin mejorar ni empeorar.
Es la sofisticación literaria de pensar
como hablar, funciones tan distintas,
que es imposible saber cómo podemos
leer lo escrito y pensar en escribirlo.


Lo de “Dante y Virgilio” proviene del “Yo no soy Dante ni Virgilio eres” de Carlos Edmundo de Ory (Noches Dantescas, El Toro de Barro 155, Cuenca, 2000, pág.21).




Estos tiempos


Los imparables se paran,
las diferentes son iguales,
poco encuentran las que buscan,
y desde abajo como en danza,
el alma desciende al cerebro
sin encontrar esos cielos lejanos.

Poemas de una sola línea no se usan,
pero algunos poetas nos quieren
enseñar la oxidación de los metales
como si esa decadencia representara
la verdadera herrumbre de este mundo
donde llueven premios como bombas

incendiarias. Ronca queda la voz
que habla sobre todo esto. Estos son
los que miran hacia el sur y piensan
en el norte cuando escriben. El desierto
retumba pero sin pasión. El poema
inestable no llega porque nadie lo busca.

Ya nadie ve lo invisible, ni los ciegos.
La búsqueda no es ni encuentro ni pérdida,
sólo es retorcida trenza de tabaco y pelo,
sobada por manos casi sin fuerzas,
arruinadas por tanta imitación.
Estos tiempos son cada vez más difíciles.




La Diferencia


Lo diferente y lo igual parecen
un formidable problema que cuesta
consentir, sea joven parca herida
o cielo amarillo de Mallarmé los

que producen ese malestar,
esa imposibilidad de elegir,
esa simulada ignorancia
cuando lo igual parece diferente.

Me asomo y veo lo que otros miran
sin ver bien ese secreto. Mundo huidizo.
Disfruto tanto de lo que es igual o insulso

como de lo que es tan diferente que se aleja
de la razón y me abandona sin pensamiento
contemplando mis límites.




SELECCIÓN DE “VER Y OIR” (poemas de 2003-2005)



Publicado como: Osías Stutman, VER Y OIR (Cinco poemas de 2003-2005)
Els ulls de Tirèsies, 29. Cafè Central, Barcelona, hivern de 2006
Plaquette sin numeración de páginas




She sleeps



Muchos miran y eso no es bueno,
se pierde la relación con lo que se mira
cuando son muchos los que observan,
los que miran para aprender.

No todo lo que vemos o nos muestran
lo podemos entender siempre. Hay metáforas
fugitivas, incomprensibles. Nos movemos
en lugares que comprendemos a medias, ansiosos.

Ahora vivo en mis tiempos de barroco,
siempre mirando hacia arriba o a otro espacio
que no está a la altura de mi vista.
Vivo en balcones con dos o tres techos,

todos poblados de señoras y señores y paisajes
con interiores recodos y rincones donde debo
mirar para aprender. Contemplar es pensar
contemplativo sin tratar de entender.

Pero veo demasiadas figuras ensimismadas
en sus propios balcones y terrazas con tres techos.
Algunos adquieren posturas imposibles
en espacios escondidos o descubiertos

y sin pudor se doblan incómodos. Piensan
en el funcionamiento del mundo sin mirar
ya a los demás. Su incomodidad se ve siempre.
Han perdido su norte, sus figuras humanas

se esfuman, sus rostros son hoy los suelos
de las habitaciones que pisamos. Vivimos
en balcones que son rostros sin visión,
que ya no pueden mirarnos.

Ella duerme y yo la miro. Creo que llora
en sus sueños y ríe y calla mirando lo que ve
en esos sueños, en los balcones de esos
sueños que no son suyos ni de nadie.




She dreams



Muchos miran y eso no es bueno,
se pierde la relación con lo que se mira
cuando son muchos los que observan,
los que miran para enseñar.

No queremos comprender, queremos
oír silencios, oírnos oyendo silencios,
dibujar metáforas fugitivas, incomprensibles.
Llegamos a lugares que ya no entendemos.

Vivo hoy también en mis tiempos de barroco,
siempre mirando hacia arriba o a otro espacio
que no está a la altura de mi vista.
Vivo en balcones con dos o tres techos,

todos poblados de silencios imposibles,
de señoras y señores y paisajes
mudos, incapaces de decir o sugerir
la vida ardiendo en esos pechos, oculta

de la mirada indiscreta que quiere saberlo
todo. Los secretos se pierden, los misterios
se aclaran, la nostalgia guía esta serie terrible
de pérdidas. El sonido de la pérdida

suena como huracán y mar embravecido. Rocío
marino moja mis cabellos y reconozco en esas
figuras a un mundo que ya no existe, que me abandona
mientras otros esperan en esos espacios escondidos

o descubiertos y sin pudor se doblan incómodos.
Piensan torpes en el funcionamiento del mundo sin
oír fragor ni suspiro. Viven de su religión enferma
que no pueden olvidar. Sus trinidades son infinitas.

Sus figuras humanas se esfuman, sus rostros
son hoy los suelos de las habitaciones que pisamos.
No podemos escuchar nada de lo que dicen. Vivimos
en balcones que son rostros sin voz ni sonido.

Ella duerme y yo la miro. Creo que llora
en sus sueños y ríe y calla mirando lo que ve
en esos sueños, en los balcones de esos
sueños que no son suyos ni de nadie.





HOMENAJE A ANTONIO PORCHIA EN EL SIGLO XXI



1.
Soy lo que he leído, pero no es
así. Lo leído es nada.


2.
Abandono la palabra solemne
por muerta.


3.
Abandono la palabra muerta
y no encuentro la palabra viva.


4.
La segunda palabra es
siempre la negación de la primera.


5.
Siempre hay un explosivo
bajo la palabra llana.


6.
La ira regala tranquilidad
cuando se siente sin furor.


7.
El poema más cerrado,
siempre el más inteligible.


8.
Pensar hacia atrás es fácil
pero no es inteligente.


9.
La palabra solemne muere en mi boca
porque no hay que pronunciarla.


10.
El país de la infancia
crea mi palabra y su vocabulario.


11.
Respeto y temo el objeto poema
aunque ellos no lo entiendan.


12.
La influencia (de Porchia) está
en todos, pero ninguno lo sabe.


13.
La influencia (de Porchia) está
en todo, pero ninguno lo quiere saber.


14.
La influencia (de Porchia) está
en todos, y todos lo saben.


15.
Antonio Porchia existe más
porque nadie sabe quien es.


16.
Porque creo en lo que veo,
ya no veo.


17.
Puedo decir todo,
pero nada puede decirse.


18.
No soy lo que he leído,
porque lo leído siempre es nada.


19.
El poema no obliga a nada,
ni a entenderlo.


20.
El poema salva palabras
de su degradación.


21.
Un poema restituye
palabras al mundo.


22.
El mundo destruye palabras
que el poema salva.





SELECCIÓN DEL LIBRO “LOS FRAGMENTOS PERSONALES (A work in progress, inolvidable)”
Olifante, Zaragoza, 1998, 143 paginas, con un prologo de Jose Maria Conget



LUCINDA Y LOS CACTUS


Como todos los lunes,
Lucinda rubia pálida
riega las plantas

en la casa pequeña
de Dorotea, la maestra
que le enseña a hablar.

Riega los cactus, erizados,
los toca con los dedos
sin atraer las espinas,

los toca como si fueran
uvas blancas, verdes.
Como su maestra,

Lucinda se teñirá el pelo
de rojo, color cobre vivo.
¡Lo que puede hacer el amor!



LA PUREZA



Todo comienzo es secreto,
luego es desvelo afanoso
y se exhibe impúdico,
por los aires, inalcanzable ya.




EL OASIS




La escarapela roja sobre el seno
y una niña, mujer, llamada terrón
de azúcar. A veces se viste
de blanco, otras no, su cuerpo
es víbora movediza, deslumbrante.



(LAS VOCES)



Hay voces de mujeres aquí
en esta tierra, que me dan ensueños,
maravillas. Sería esclavo de todas,
sólo por oírlas. No dicen nada,
no mienten, pero es el aterciopelado
sonido, húmedo, como la lengua amada.



LAS CAJAS3


Como cajas, unas dentro

de las otras.
Georg BÜCHNER



Misteriosas cajas chinas al acecho.
Abiertas nada, vacías. Cerradas
se oyen suspiros, ruidos de batallas,

gritos, choques de metales, relinchos,
guerras junto al oído. Abiertas,
muestran el interior de laca, forrado

de seda, liso, luminoso, el inhumano escarpín.
Algo cambia y no sé lo que es. Las cajas
chinas son barcos en el mar. Las muertes

argentinas vienen a El Havre en barcos blancos,
plateados en el sol. San Martín helado con su sable.
Son imágenes elegantes, llenas de aristocracia

natural en los gestos y el decir. Es tierra
habitada por sirenas de la pantalla, dulces,
duras, veladas, mano y pantorrilla deslumbrantes,

ejemplos vivientes, estatuas solitarias. En los ríos
imaginados donde se nada como un pez, allí nadamos,
inmóviles, en la blanca neblina de la tarde, en esa

patriótica escarapela, celeste, blanca, sin vida.
Amante patria, bella de la noche y el día sin fin,
espero esa llamada, el suspiro, el viaje a oriente.



URSS



Recordar el frío en el verano,
calor y frío junto al Volga,
el aire lleno de sombras y polen,

partículas, semillas, fragmentos
movibles en la luz del sol, nadando
en ese rayo de la tarde. Ese mundo

dice: Nada, nada, nada. Ni sopa
ni salmón ni cuchara de madera.
Ranas en Pavía, pero no aquí,

en la tierra de nabos blancos,
redondos, y muslos sacudidos al caminar
y Gorki tranquilo. - Quiero ir al colegio

en tranvía - grito entusiasmado, lleno
de recuerdos. Me hacen besar un libro
de oro y lo hago a disgusto, nihilista

en Nijni-Novgorod, mirando pensativo
esa torre de ladrillos rojos. Oigo gritos,
y es la Marina traidora. La Malinche

es mi lengua dice el hijo del Imperio. Marina
la llamaba el falso Dimitri y la llamaba
él también. Es la Virgen de las Vírgenes,

intacta. Siempre dice la verdad y se mece
sobre los hombros de las mujeres. Es un vaivén
erótico, perfumado, erizado de traiciones,

tembloroso de amor. Alfileres, espinas, cactus
suaves, medusas marinas cubren esa piel de hielo,
de reina. Su oscuro jarabe enloquece a quien lo bebe.



LA MUJER INVISIBLE



El buen hombre invisible, en sus vendajes,
es más real que esa Reina nerviosa. Todo
envuelto en las densas neblinas de Abril,
en el atardecer de Nueva York se recorta su figura.

Su mujer invisible se pasea desnuda,
camina a mi lado, su silueta en la niebla,
y siento su tibieza y los olores de sus pliegues.
Nunca la vi, no conozco su rostro, pero fuimos amantes

seis años. Cientos de veces vi mi simiente
en el aire, flotando, dentro de sus huecos.
Su sudor cayó sobre mi rostro, tisana tibia, única,
mientras me montaba invisible, como rocío de la mañana.

No sé si es negra, blanca, roja, color del marfil,
pálida o rosada como una rusa. ¿Rubia? Habla poco,
quiere ser escritora, ama a hombres y mujeres
al azar. Me dice que a veces "pone los ojos en blanco".

Evita la niebla y las sombras del crepúsculo.
Demasiada neblina blanca hoy y no la espero.
Se exalta oyendo "Nabucco", suspira y se sacude
con la música, tiembla sin frío, y recuerda la patria.

Habla con eco, su saliva es dulce como la miel,
es pegajosa, abundante, visible cuando sale de su boca.
Estas son algunas de sus frases y preguntas:
"La soledad destruye a la mujer y completa

al hombre" que es dudosa cita de Chanel. "Cada
salida es una entrada", dicha en invierno.
¿Ofelia es hombre o mujer? pregunta siempre.
Los nuestros son amores intrincados y difíciles.



TEORÍA LITERARIA5



Inolvidables, los olvidos.
El orden y lo inesperado, el tiempo de miel,
tiempo de lila, esos son los cuidados
del cuerpo. Gladiola es su nombre inmemorial.

El fresco que produce sacudir la falda,
mueve aires y suspiros, aromas, flameantes.
Admiro la falda, blanca o negra o violeta
morada, piel de berenjena, muslo brillante.

Noche de moños, lustrosas ropas (de hule),
piel de aceite, alta y baja poesía,
plata y madreperla, punta de seno,
y el rosal (le Rosier) de Madame Husson.

El rosal es el mensaje perfecto
de lo extraño, es la traducción
de lo ajeno en nuestras lenguas.
Es el desorden en la contaminada vida.

Flaschenpost es. El correo secreto,
el mensaje en la botella, en el negro mar,
en el blanco mar, llegando o no a las costas
firmes, a las manos ávidas, amigas y enemigas.



(LOS SECRETOS)



What, what, what es palabra seria
de vida o muerte, fruto de inocencia,
madre de ignorancia. Fuente de víctimas
y decisiones afiebradas, de trágicos padres

llorando. Los abogados lo llaman
"il suo caso" en treinta idiomas, el aire
es denso, huele mal, incoloro como niebla.
"Turning inside out", es lo de adentro, afuera.

Son los ocultos secretos del cuerpo, senos
de la mente, vibrantes, movedizos,
y los muslos secos frotando uno contra otro,
y un vértice de fuego, en llamas, sin música.



LOS ÁNGELES



Ángeles femeninos vuelan raudos,
un espejo en la mano, algunos con cola
de sirena, otros con piernas y negros
triángulos, los cabellos al viento,

empapados de sudor, desplegados.
Los senos colgando, aéreos pechos
temblorosos, que entibian mi frente
y veo desde el suelo su alta forma.

Asombra la fuerza de su yunque
formidable volando sobre mi cabeza,
el rostro vuelto hacia esos jinetes
montados en hierro volante.



COSAS ARGENTINAS
(Recuerdos sentimentales 6)


Hago una Lista de Mis Memorias
Preferidas (del Pasado): (Quiero) Un anillo
de plata vieja en el meñique de la mano derecha.
El beso a una foto (en la cartera, junto al pecho,
la nalga). Ese gesto quiero. Volver a la sedería
quiero.

La estatua del patricio romano en yeso,
con un blanco huevo en la mano derecha (Museo
De La Cárcova). Dos pinturas quiero: La barba
negra de Cándido López, maraña detallista
y el menudo colegio rabínico en llamas. Oler
quiero

"...aquellos polvos rosados que
aumentaban tus colores". Las punzadas
del amor. Los desaires, las traiciones.
Los desencuentros (Quiero). Las únicas
budineras uruguayas invadiendo la casa vacía.
(Quiero)

La Proximidad y El Alejamiento. El Amor
Perdido. Usted sabrá, dicen. Quiero mirar
y ver. El espectador (el público) quiero ser:
Ambos observan cuando el otro, olvidadizo,
se cree a solas. Simpre recordar
quiero.



Recordar es desarmar, es el desvelo
argentino en su nido, la fuente
de las tragedias. Dudas, proximidad
y lejanía, gestos, olores, desnudas
sorpresas, avaros recuerdos emotivos,
la sangre

hirviendo en las venas, la tapicería,
la sedería Víctor. Todo eso forma otro
memorable pasado, la repetida obsesión
como cabalgar en la noche. Es el comentario
público, la descripción de la infancia. Mi infancia, reiterada
interminable, de compras en el Centro
acompañando a mamá.



GESTOS ÚNICOS



Veo una china de blanco
haciendo raros ejercicios,
su piel es marfil sumergido,

levanta una pierna. Veo
la planta de su pie
negra como el carbón.

La camisa se sube, arrugada,
su ombligo es muy pequeño,
como una perla en el marfil.

Baila sobre la sal gruesa
y me trae lágrimas a los ojos,
parece el último árbol muerto,

blanco y negro, húmedo.
Miro mejor. No es sal,
es arroz, duros granos de arroz.

Abre la boca y es roja, roja,
(la conocida visión, repetida),
insaciable.




LA VISIÓN, OTRA VEZ7


Ya no creo en lo que veo:
Monjas a caballo,
al galope fuerte.

Algunas, pocas,
únicas, en caballos
blancos, con y sin

montura, los vestidos
negros al viento,
el mismo viento

que me humedece la cara.
Dando gritos como moras,
beréberes, cosacos, cosacas,

circasianas bárbaras,
los rosarios centellantes.
Cargas de caballería,

junto al mar, sin espada,
con el plateado grito agudo.
Miro sin ver, soy Roudenko

acalorado, con nieve
en el pecho, negro
sobre blanco satén.

Canto con Stalin,
meciendo mi cuerpo.
Detengo los caballos,


pero los gritos siguen,
organizados, asombrosos en
su adhesión a ese ansiado ritmo.

Duermo sobre un cañon
hirviente de grandes ruedas,
cada disparo de hierro

es la epifanía del ver
y el escribir, entender cada
palabra dicha sin vacilar.



(RARITÄTENKASTEN8)



Un Misterio:

Nadie me cree. Fui devorado
integro por caníbales en Borneo.
Luego reconstituido con limaduras
y residuos del sudor de sus miembros

y sus alientos de fuego.
Fue la gran pasión.
Mis despojos se mezclaron
con los de una esclava

rubia, de dientes perfectos,
italiana, robada por piratas,
amante de Don Juan. Sabía inglés,
poco, sólo dice "I was".

Nuestros cuerpos se fundieron,
y además del alma sacudida,
tengo lunares nuevos en la piel,
tormentas en el cuerpo,

electricidades desconocidas.
Para el observador ajeno,
no he cambiado nada. Soy igual. Igual
a lo que era antes de la gran pasión.



El Ritual:

Negra vestida de naranja tira miel
en el agua para cuidar mi salud.
Es hija de Dante y reinas de la India
y Madagascar, mis antepasados, sus sombras,

mis reconocidos, sus nombres, envueltos
en sedas finas son el gran octágono,
rodeado por el mar. Me enseña el pasado familiar,
me envuelve en velo rojo y oro, me pasea

por Montevideo inundado. Desnuda mis recuerdos,
el taburete del piano y la pierna junto al rostro
escuchando invenciones... Es ambigua como todas,
sea soldado galán o reina del disimulo.



LA RODILLA


1.

Opera curiosa, rincón viviente
junto al seno grande como una cabeza
de varón adulto, mentón apoyado
sobre ese ángulo perfecto,
rodeado de grandes manos.

2.

Cuerpo único
aterrador umbral
secreto y oscuro.
Ombligo visible,
pies en la tierra,
y los secretos exhibidos
a todos los ojos.
Extraño lugar, blanco.
Es el fin del pensamiento,
contacto airado
irritado de roces,
el hueco de axila pasajero.



LA TELEVISIÓN


Homenaje a Louis Feuillade



1.

Veo leones de ojos luminosos
en la noche eléctrica
cargada de relámpagos,
estrellas volantes,
y deseos sin cumplir.
(Inspirar confianza y orgullo,
esa es la función de esos cuerpos,
desnudos, blanquísimos, sin penumbra).

2.

Es otro mundo, que no existe,
que desapareció con la guerra
y los príncipes polacos,
en sus cortos veranos, creyendo
en el poder de la caballería,
gloria de la seca pradera. Y evocan
los mitos y las paradojas de la paz.

3.

Un terrible hombre o mujer envuelto
en gasas, con amplia capa de lluvia,
aterido en el aire frío,
reflejado en la luna diurna, flotando,
como ahorcado de un árbol,
sufriendo en el suelo, fruto
de la caída. Son los andróginos del desierto.


4.

La mujer blanca como una piedra de río,
ofrenda de los antepasados.
Cabellos negros, largos, independientes,
que son parte del bosque.
Sólo las sorpresas salvan.
Oigo toser en el desierto,
el desolado lugar sin habitantes.




LA MUERTE DE STALIN EN 1963




Ayer:

Brazos sobre el pecho,
cruzados, la mirada extinta
en esos pequeños ojos violentos,
secretos como el alma del rey
negro. Mudos como la mirada
del mandril, como el robo
de manuscritos y el alma de Gorki
en la memoria de mi infancia.


Hoy:

Muslos como blancos nabos
bajo una falda marrón,
oscura, hecha de tela
de uniforme militar,
de soldado de guerra
perdida. Es el único recuerdo
de toda esa gran obra,
de todas las mujeres,
de la gran biblioteca
en mi casa de niño. Muslos
con la imaginada blancura
de esas raíces que crecen
bajo la tierra. La nueva pasión.
Como una señora seria,
Ibsen se traga la lengua
de susto.




UN MISTERIO DE LA VIDA ADULTA



Navegadora, la mujer ballena
mamífera de los océanos
me persigue por la gran ciudad
fuera de su elemento, blanca,
desorientada, oliendo a salitre,

enorme sombra del aplauso
consentido y ceremonial.
Monumento viviente,
desconocido para el caminante,
que vive de la adulación

y de las coincidencias.
Se envuelve en flores
y el espíritu de conquista
la domina. El mundo
sumergido es su esfera.

Lo único que puedo hacer
es luchar en ese duelo,
como la Divina Sara,
las espadas desnudas,
los pechos jadeantes.

Vive triste y desordenada
en su enormidad, rodeada
de recuerdos, dedicatorias,
tatuajes secretos, hierbas
del campo en los pliegues.

Mi blanca camisa abierta
y el alma en mi pecho,
temblando de emoción,
son las ofrendas infantiles
a ese airado recuerdo.




UN JUEGO MAGNÍFICO


1.

¿Porqué no hay más escritura?
¿Escultura? ¿Misivas? ¿Estuches?
¿Escurridizas sensaciones? La necesidad
cotidiana desaparece y la escritura

se ahoga. La única manera de aprender
es la lectura sin texto, la lisa escritura.
Religare en nosotros como simplificar
la lengua, que es instantánea sorpresa.

La Máquina de Vapor, el Caballo de Vapor
desenfrenado en nuestro pecho, paisaje
rural de verdes praderas, descansando
en mis espaldas, sostenido por mis huesos

como la escena de un teatro, bisturí,
lupa de sueños del poeta rural. Es
la transformación instantánea, La expresión
de algo, una emoción, los paisajes, el Centro.


2.


Los objetos llueven del cielo. Ochenta y tres
lenguajes. Eso produce el riesgo y el resultado,
el efecto y la eficacia. Como un sueño, todo llueve
del cielo. Las utopías, los silencios. El serio mirar
es ver las calles, los ojos rojos, la reflexión
o el reflejo, es La Vanguardia japonesa en todo



el universo, indiferente. Violencias y desastres
claros, Descartes desorientado en su cielo. ¿Qué tenemos
delante? ¡Piano Fuerte! Into the night, saltos de bailarín,
heroicos, repetidos, la imagen del agotamiento. Cada uno
camina como puede, dice. Sin distracción, en la pradera,
con Bulgakov sentimos la sustancia como virtud.




SUAVES IMÁGENES




1.

Negra mujer adulta
en pañales, olvidadiza
de su cuerpo, uñas

rojas como las flores
del ceibo (la ceiba), comiendo
almendras con desesperación.

Un cuerpo lustroso de sudor oriental
desfalleciendo en el lecho, su vida
es el nudo de enfermedades.


2.

La marinera vestida
de blanco, en posición
de descanso, piernas

separadas, las manos
detrás de la espalda.
Larga espalda como Alpes

nevados y limpios,
en vertical insignia.
Su fundamento es estéril,

sin olor, de labios finos,
crueles, transparente
y amanerado monóculo,




con toda la contemplación
de las vanguardias
en Ginebra. Tristán

de las marinas, fuente
de aguas en Suiza.
Los tobillos fulgurantes

en su tensa posición,
son campos de hierbas
verdes pero desconocidas.



3.


La actriz del cine,
alta como un granadero,
cara de gran caballo

desenfrenado de amores,
que me hace temblar
al verla. Senos como

puños retorcidos,
casi sin movimiento.
Los brazos en cruz,

cada pierna una orquesta
completa tocando su música
con intensidad.

Todo su cuerpo, cada surco hace
el juego aristocrático
del blanco suburbio americano.

Lucha de clases la pierna,
frontón la mano grande y un orgullo
nacional agranda su seno.





HOMENAJE A CHAMFORT12


Es el escritor de la novela fragmentada
en máximas, retratos, insultos, enfermedades,
ocasiones únicas, episodios nacionales, uno a uno,
viviendo junto a los pliegues amados y el desorden.

El 10 de Septiembre (de 1793) trata de matarse
treinta veces, cuarenta veces, con armas,
cuchillos, navajas, asombrado de seguir viviendo
después de esfuerzos tan terribles.

Nada es real porque todo es general, cada ejemplo
cada frase, sólo hablan de nadie y sus miles.
Acariciado por fuego de volcanes, me enseña
a contar, a sumar, a recordar suspirando.




DOS RECUERDOS JUVENILES


Uno.

María Antonieta Pons aparece en un sueño,
dice que se llama Rara Machine, es casi
la noche del solsticio de otoño, y las nubes

vuelan en un cielo oscuro. No es tormenta ni tifón,
es aire y nubes y nieblas adheridas a sus carnes.
En voz baja me describe cada pelo (de su pubis),

la curva del monte medida en grados de ángulos,
grados hirvientes, la selva oscura, la pirámide,
la línea de crines que sube del monte al centro

del vientre esférico, ni convexo ni cóncavo.
Estoy embelesado. Se niega a hablar de su espalda
y sus nalgas, o la inclinación del muslo. Insisto,

pregunto, ruego, ella sigue altanera hablando
sólo de su triángulo real, oscura trinidad, cabeza
abajo, de ese mundo amazónico, siempre oculto

hasta hoy. Sacude los rulos del rostro. Sus labios
son violetas y brillantes por fuera. Quiere
que introduzca mi cabeza en su boca de leona.

Luchamos, me aferra con manos de chacal, blancas
como perlas. Su aliento tiene perfumes y sonidos,
jadeos de gran mujer ansiosa, pero de mirar sereno.


Me suelta, nos soltamos de ese abrazo sin suspiros.
Escapo corriendo sin mirar atrás. Luego vuelvo
arrepentido, pero ya no está. Me llamó amadamado.




Dos.

Ninón Sevilla aparece en un sueño,
vestida de almirante, las piernas al aire,
se arranca las medallas que le cubren
el pecho y me muestra sus ancas lustrosas.

Son emociones imposibles de narrar,
recuerdos fetales, fosgenos en los ojos cerrados,
electricidad y tormentas metálicas en el alma.
Mi meñique toca su ombligo movedizo,

como un relámpago el contacto dura segundos.
Cubiertos de tules que nos ocultan, mariposa
entra y habita mis pulmones, echamos una luz
malsana. Ella entra y sale cuando respiro.



LA DESESPERACIÓN



Es la vida en Turquía, luminosa,
llena de olores, tan lejana como
las sombras de la vida aquí
entre los vapores, las iras, las agudas
voces como abejas en el campo de verbena.

Vender un caballo y comprar oro
(un collar, una medalla) es igual aquí y allí.
Es desfallecer. Vender ovejas es lo mismo;
vender libros, discos, muebles, el sable
de caballería, para ir a Estambul

la sucia. Duda y certeza iguales,
iguales en este tiempo. (El hombre camina
delante, serio. La mujer, negra por fuera,
azul por dentro, como la gloria de la noche
le sigue). Es la vida inerte, sin raíces, dictador

por vida en Burgos, esteta en París, turco en
Sirmione camino a Suiza. Una menos diez en Milano,
niebla de día, en enero, cruzando los Alpes.
Ya no creo en lo que veo día a día, no puedo creer.
No se si veo una mujer rubia con perros,

en la montaña, vestida de azul flotante,
o si son reflejos en la neblina, en la necedad,
antes de la nevada. Miro mejor y son piedras negras,
africanos, turcos, elefantes, hijos del Magreb,
congelados. Estatuas en el paisaje alpino

surcado de poetas, patinadoras
sobre hielo y los amigos de la familia,
con sus iras y conocimientos terminados,
con el corazón en la mano,
imágenes de la terrible necesidad y su cortejo.




LO EXTRAÑO


Velo indio me cubre,
rojo y oro, son los eslabones
con el pasado familiar,
el acercamiento a las viejas
budineras. Recuerdo
de infancia lo llamo.


EXCESOS DE LA IMAGINACIÓN EXALTADA
(o Los Frutos Colombianos)



(Atención:) El tiempo vuela.
Siempre hay tiempo, me digo.
Esas son sentencias, sólo mariposas
amarillas de Estocolmo, olvidos.

Una mujer hace crecer cosas
en todos. No hay imágenes, apenas
un borde difuso. Ya no hay
liturgia, sólo hay fiebre de frutas.

Hoy mexicana joven muestra axilas
afeitadas, grises, al volcar agua fría
en una ducha casera. El pecado
castiga al pecado, esa es la paradoja.

Hay que encontrar las sábanas
voladoras, temblando, para creer
en el milagro. Pero la paradoja
siempre enseña en la oscuridad,

la nuca tensa. El Cristo Porta Croce
se baña conmigo en el mar. Los dos
flotamos de la mano, sólo
la momia de Evita nos separa.

Esmero es bueno. El esmero enseña. El apretón
de manos, el mensaje en la botella, la botella
en el blanco mar enseñan. Así jugamos
al azar nuestros más ardientes amores.


LOS PRESAGIOS20


La tinta salta de los tinteros,
salpica mejillas y blancos cuellos.
Como la orina de fuego es grave presagio.

La mirada sorprende cosas terribles.
Es la tristeza grande y moral,
las rodillas desnudas sobre el suelo,

esperando la enfermedad, la venganza.
¿Se levanta un león en la noche
o es la multitud simbolizada?

Bares de glicerina,
adictos de toda clase
beben oscuro té y sudor
de virgen niña. ¡Hurra!
¡Hay que huir a Holanda!

Es hule, hueso, hurto, huella,
humoso, humus, huno y huracán,
huero, husmeo, y es húsar,
tambor mayor amante de Marías.
Nada nos detiene en esta fuga.



SORPRENDIDO UN DOMINGO


Un niño de rostro redondo,
caza una bala en el aire,
con la mano. Sus dedos
la rodean, después del disparo.

Un rostro en el agua azul,
ojos orientales, boca esférica,
roja a veces, otras azul,
cruces de oro en los dientes,

su cuerpo brillante se acaba en la cintura
líquida. Veo una red, algo que parece
un seno, un ojo, sombras oscuras,
entreabiertas, un lunar en el labio.

Una mujer de pelo negro,
con gran sombrero (rojo),
rostro blanco de chacal,
tocando el violín, erguida.

Todo es óptica, ver sin ver,
como en los sueños, los sueños
repetidos, apurados, inolvidables.
Una figura blanca corriendo,

desnuda, no sé si es hombre
o si es mujer. Dice que escribe
como una araña, y vive a la sombra
de los refugios, que es frase

incomprensible, un viaje apurado.
Sólo se puede espiar jugando,
la boca abierta, húmeda, feliz.
(Hay que) ver para creer.

Hay que colgar de la horca
de un pie, feliz, cabeza
abajo, flotando en el zodíaco.
Hay que tocar las bocas de las damas.



LA FACILIDAD



Amores:

No hay consecuencias lógicas
del pasado. El pasado es
sólo suma y resta de defectos

elegidos. Recuerdos de la fama,
los cansancios, el corazón de vacíos.
Lo único que sirve es la soledad,

el aislamiento, insular vida
sin nadie. Eso es lo mejor.
Sonido sin ecos, palabra sin fulgor.

Oír y escuchar, en silencio, el oído
gana. Así se salvará la libertad
despótica y ruidosa, escandalizada.



Esperas:

Es ella la que me hipnotiza en silencio.
Soy su víctima, su higo rojo, mesmerizado,
en silencio, como una planta, un cactus,

un libro abandonado, mudo, peor que cenizas,
un pecado verdadero, imperdonable y vulgar,
en la biblioteca vacía, en su penumbra.

Todo está en la voz, la nuca
tensa, el tono, el suave pronunciar. Sólo
eso salva a la literatura y su hundimiento.


Imágenes:

Agua marina limpia en el rostro
y un portal de fuego, evocan poesía
como espuma de mar, oleaje, aire fino.

La mujer rubia hablando a un espejo,
el gran rodete de oro sobre la espalda,
diciendo que no puede esperar más.

El puerto en calma, rojo al atardecer
como un incendio. A lo lejos un hombre
mueve algo negro con un palo, sin esfuerzo.

Mirando el agua, mirando la leche hervir,
la carne temblando. Interminable lectura, seca,
desesperada, los olvidados textos en la mano.

Así la facilidad enseña, torpe, tranquila.
Impide escribir sobre la duda y la certeza,
engendra la lectura seca, interminable.



LA MIRADA DE LA VIRGEN22




La mirada casta (de la virgen leyendo),
acariciando las páginas del libro,
con sus ojos, casi cerrados.

Bajo los párpados muy bajos,
angostas miradas, que no llegan
a las páginas del libro.

Sus angostas miradas,
los párpados azules muy bajos,
no llegan a las páginas.

El libro espera ansioso
la angosta mirada, huyendo
de esos ojos de párpados cerrados.

Bajo los párpados cerrados, azules,
las angostas miradas, que acarician
las páginas del libro.

El universo entero se encuentra
en el lago que forma la lluvia cuando llena
la huella de un casco de caballo en la arena.

La virgen olvidadiza no mira ni lee,
no sabe ver el lago ni su campo de trébol perdido,
y ya no conoce los principios del poeta.




Notas

Los poemas fueron escritos en Nueva York y Barcelona en 1992-1994 y corregidos en 1996 y 1997.

Los títulos entre paréntesis indican que son prescindibles.

El libro recibió el Premio Anthropos de Poesía (Barcelona) 1995.

El libro tiene 5 secciones: Los Fragmentos Aromáticos (12 poemas), Los Fragmentos (segunda serie) (11 poemas), El Libro de Citas (14 poemas), Los Fragmentos (tercera serie) (10 poemas), y Los Poemas Provisionales (17 poemas)

3 Las Cajas: Es homenaje a Buñuel. El epígrafe es de "Leonce und Lena" (Werke und Briefe, DTV, München, 1975, pág 98).

5 Teoría Literaria: "Le Rosier de Madame Husson" aparece en el afiche en una foto de París-1930. "Flaschenpost" es palabra de Paul Celan (Gesamte Werke, Surkamp Verlag, Frankfurt, 1983, Volumen 3, pág. 185).

6 Cosas Argentinas: Dedicado a Roberto Aizenberg. Las budineras provienen de Felisberto Hernández. La cita es de Ivette de Pascual Contursi.

7 La Visión: Roudenko hace de Napoleón niño en el film de Abel Gance (1925). "Stalin" es un grupo ganador de los "Caribbean Music Awards" de 1992.

12 Homenaje a Chamfort: Dedicado a Tomás Eloy Martínez.

20 Los Presagios: Dedicado a Carlos Edmundo de Ory.

22 La Mirada: La frase "Der unter herabgezogenen Lidern schmale Blick fällt nicht auf die Buchseiten" es de un artículo sobre una pintura gótica brabantina de la Madonna de Humilitate (Pantheon 30: 373, 1972). Es texto usado en cursos de idioma alemán.




SELECCIÓN DE POEMAS (Publicados en EL POETA Y SU TRABAJO Nº 3, Primavera 2001, pags. 71 a 74, México D.F. Revista de poesía dirigida por Hugo Gola.



LA PRIMERA LECTURA


Hoy la joven leerá a ese poeta que amo
por primera vez. Sabe que existe pero es
la primera vez que tiene un libro suyo entre
las manos. Un cambio se avecina. ¿Cambiará la curva
de su pierna después de la lectura? ¿Su seno

en punta cambiará? ¿Cambiará la sombra
de su espalda en el suelo de cerámica?
La lengua cómplice no puede explicar
este milagro. El poeta cree conocer
el color verde y el rojo y el ámbar

y el plateado del zapato y el negro
charol, el diente blanco, la figura
fugaz que sigue su marcha y se aleja
y la otra sombra que se queda aferrada
a la memoria. Esta batalla fingida

no tiene fin y el emocionado por sus culpas
(y esos olvidos), espera ansioso el retorno
de la lectora nueva. Cambiada, ilustrada
en su lectura, suspirante y atractiva, deseada
y próxima, rojo el rostro de esa fiebre que la domina.



LOS SOLDADORES




No se puede soldar
el hierro cuando truena.
No se puede soldar
frente a una mujer.

El hierro no responde,
nada se pega cuando truena.
Fierro gris cuando ella entra.
Los soldadores no pueden

ignorar esos signos. Ella
entra y los soldadores comen,
el hierro rojo espera.

Ella se va sin saludar
y el cielo truena, truena.
Hoy ya no se puede soldar.

Mañana puede ser,
si ella no viene. Y van a soldar
felices y serios, soldaduras eternas.



SELECCIÓN DE “LOS SONETOS (DE GOMBROWICZ)
Plaquette Nº 98 de CAFÈ CENTRAL (Barcelona) 1997
14 sonetos. Sin numeración de páginas, tirada 99 ejemplares numerados


Un ángel



El ángel de la ciruela
pensativo cuida mi alma
y mi cuerpo. Cuida de mí
en el huerto y en la casa,

seco o mojado ese tiempo
buscando anís, luchando
con la maleza, las espinas
y el aloe. Ahora aprendo

con él en mi jardín. Sabio
miro tallo y raíz y hoja
mordida y oruga inmóvil. El ángel

de la ortiga. Es la nostalgia
de las cosas que han pasado, es
un ángel del alimento, una hoja de te.


La mujer profeta


Lee en voz alta y su don asombra.
Profetiza sobre lo impar, lo único,
la improbable cosa y lo que el hombre
desconoce. Describe la pierna perfecta

de la mujer de imperceptible renquera,
Emma sin senos de pierna blanca de marfil.
Descubre los secretos del rápido río
y sus ahogados frente al valle familiar.

Crea deseo. Tiene el encanto y la atracción
de la linda paradoja. Habla de silencios
y bocas ocupadas. De la carne. Jura y perjura

sus visiones como hojas de una reina
de la realidad diaria, enardecida
en su hablar, como danza y acrobacia del cuerpo.



Écriture (II)



El lenguaje ya usado no puede ser
inocente. El uso previo lo engarza
en la memoria misteriosa que siempre
reaparece, nunca se pierde. Navega

en mar nuevo de significados pero esa
memoria implícita no se va, sigue
aferrada a esa y esa palabra,
vampiro que roba y ensalza

como medusa quemando la carne
en el mar. Miro esa roja mancha
en mi brazo al sol, la quemadura

y la mirada y mis recuerdos ya no son
nuevos ni inocentes. El lenguaje es niebla
decorativa que fascina al lector.




Verso Libre



Escibir un verso
y encadenarlo con otro
siguiendo el pensar
como el reflejo brillante

en el ojo del venado
pastando entre terneros,
punto de plata en la cabeza
color de la avellana.

Es la mirada que da vida,
que sacude el cuerpo antes
del salto de la muerte.

El animal herido muere
respirando versos encadenados,
que su respiración dicta.



OTROS POEMAS (INÉDITOS)



LOS DESEOS



Noche de luna y clara luz,
se rompe el collar y las perlas
ruedan por el suelo del salón.
El ruido es único e inolvidable.
Mucha gente no es lo que aparenta.
Son perlas falsas, dicen los espías.

Algunos tienen imaginación desbordante.
Otros son débiles y modernos, los ojos
enrojecidos de lágrimas, mirando ociosos.
El ocio es peligro familiar, agita
a la madre y a la hija, las menea
infalible en su aparición diaria.

Tanto el ocio como la actividad,
ocurran en el día o en la noche,
producen agotadores deseos ocultos.
Quisiera poder disparar un cañón.
Contra nadie, contra nada, sin objeto,
solamente por el estruendo y el humo.

Todas estas historias son imágenes
de la obediencia, son el revés
y el derecho, el adentro y el afuera
de la sumisión. Todo lo que escribo
es resultado de obediencia perdida
y de la anti-obediencia huracanada
que es duro placer solitario.

Publicado en Hora de Poesía Nº 94-95-96, Barcelona, Julio-Diciembre, 1994, p. 239 (con otros cuatro poemas, pp. 237-243). Fue incluido en la “antología” de Diario de Poesía Nº 52, verano 2000, Buenos Aires & Rosario, p. 12. Es el poema usado en un re-mix por Roxana Páez (Soy esa máquina que puede explotar) que aparece en este blog.



UNA CONJETURA


Viajo inmóvil. Soy el viajero
en su sillón, en el banco de plaza,
en el almohadón oriental o cercano. Cuando
miro y veo la encía rosa del jaguar

en la gran boca o el gris reborde elegante
del zorro de las nieves o el diente agudo
y limpio del lince oloroso. ¡Cómo cambian
los tiempos! Hay pudor y elegancia

exigiendo despedidas sin pañuelo
ni lágrimas en tiempos de zapatos
a medida. Son tiempos de bifurcación

y masculino mármol con el brazo levantado,
tiempos de mujer medio gallo y medio
gallina, amazona madre amante.



13 DE AGOSTO DE 2001




Hoy la muerte cardiaca me pide
que toque su teclado. Poso
mis dedos en su marfil y ella
gime suave a mi primer acorde.

- Mi Mozart - me dice
y se menea lúbrica, apasionada
Cuando es ella quien toca mis marfiles
tengo sensación de agonía

y temo por mi vida melódica,
por mi visión que se borra,
por el silencio de mi boca.

Es rara relación, rara relación,
unión, coherencia, analogía.
Es contacto coherente, dependencia.

La salaz libertina me sacude
y asusta a mis vecinos. Impúdica
me obliga a escribir esta estrofa

sobre mi muerte. Pulcro
acepto sus hechizos y la recuerdo
con cariño pero sin necesidad.


Publicados en Lateral, Nº 96, Barcelona, Diciembre 2002, p.20.




LA INTRANQUILIDAD


El aire huele raro y hay ahora presagio
de invasiones. El jardín cambia
de forma, su puerta se achica. Ahora
veo otra vez a Durero en Florencia

con un cardo entre los dedos
y ya no me tranquiliza su mirada
y el cardo morado, violeta, es salón
irrespirable donde el poema no se dice.

Este texto me traiciona, huye hoy
de mi amor y se retira. Alejado, retorna
ejemplar sin cercanía. Crea el desorden,

las mas calientes discordancias ante mis ojos,
en la casa familiar o fuera, cerca y lejos.
Sirviendo a todos los dioses y a sus siervos.



EL CASTIGO



La poesía es mi castigo,
es personaje diario
de espuela y fusta leve.
Hoy y ayer su recuerdo

no me dejó respirar. Toco
sin retener en la mano
y las cosas se rompen
al contacto. Hoy me rodea

un mundo agitado, mundo
enemigo que se aleja
cada vez más de mi casa.

Miro perplejo ese cambio
y los agudos sonidos que produce
en el habla común.


“La Intranquilidad” y “El Castigo” son poemas escritos y corregidos en 2002-2007 y forman parte del libro inédito El Mar de Bohemia que contiene 95 poemas.



TEXTO

No trobo la foscor en la paraula nit
(O.Stutman)


Tejo textil texto
con trama de adverbios
y siento ser mi jefe carpintero
de lápiz azul, señor de tinciones

y colores sordos como el tejido
del texto que antes tejí.
Pero esta pasión no emociona.
El lector mira el tejido

y dice: - Esto sólo arde
en el fuego del incendio
y no quema alma ni

recuerdo de otros fuegos.
Quemar al lector no es difícil.
Pero escribir no es fácil.

Escribir es difícil. Quemar
o tejer es creer que se escribe
porque la trama urde su existencia.



Este poema es el “Envoi” de La Vida Galante (en 129 poemas), aun inédito. El epígrafe es mi primer texto en catalán, escrito en Barcelona en mayo-junio del 2006 y dice con mas sonoridad que en castellano: No encuentro la oscuridad en la palabra noche.



Trece Poemas de Fin de Año 2007

I

El poema muere
en el silencio, sin
la voz que lo lee.

Miles de poemas muertos
dentro de los libros no leídos
en la grandiosa biblioteca
o en la pequeña municipal

son el cementerio verbal
con sus sílabas desencajadas
de palabras nunca dichas
de poemas leídos o no

pero nunca pronunciados
ni oídos en alta voz por
nadie. Triste destino perdido.


II


Me olvido de mis preguntas
mirando un río ancho
y luego olvido el recuerdo.


III


La ligereza del pensar
en el propio idioma
es lo opuesto al peso
del mundo que veo.


IV


En la poesía poética
el agua es aceite,
el mar es su orilla
y la nube un humo inmóvil.

Pero el agua es tierra
y el mar es su ausencia
y el aceite humo de nube
en la escritura libre.


V


En Assisi (Perugia),
saliendo por la entrada,
como siempre. Derecho
del mundo al reves.


VI


¿Para qué sirve el arte?
El arte sirve para pensar.
¿Para qué sirve pensar?
Pensar sirve para vivir.
¿Para que sirve vivir?
Vivir sirve para pensar,
para inventar el mundo,
para olvidarlo luego, así
como ahora, sin pensar.
Y luego tratar de recordar.


VII

La Muralla China

Siempre pensando
historias ya no vemos
que el día tiene sólo
las antiguas doce horas
y que lejos, en el horizonte

el humo negro de los fuegos
de excremento de lobo
en las torres, nos alerta
del peligro que llega,
siempre del norte, siempre.

La frontera de ese norte
se acera hoy hasta mi
propio umbral, tanto
aquí como allá en
mi norte que es el sur.


VIII


¿Cómo puedo vivir
sabiendo que cuando
muera alguien
me robará los zapatos?

¿Cómo puedo vivir
si sé que cuando
muera alguien
me robará los zapatos?


IX


Cuando abra los ojos
habrá una imagen mía
pero ya no seré yo.


X


La claridad o la oscuridad
no me interesan. Significan
poco o nada y el lenguaje
vacuo sigue como agua de ducha.


XI


Admiración a Berkeley

El mundo existe porque yo lo veo. Por
lo tanto yo existo porque alguien me ve.
Si elimino al vidente que me ve me elimino
a mi, el objeto visto por el otro. Cada
vez que mi vidente cierra los ojos
yo desaparezco de su vida y de la mía.


XII


No existe espacio más libre
que el espacio del poema,
si el poeta lo permite.


XIII


El poema
es el espacio
más libre que
podemos imaginar.

Tendría que serlo
aunque muchas veces
no lo es. Hay poetas
que se encadenan

con más saña que
el más cruel verdugo.
Poetas que eligen
su modelo de dogal

o bozal ceñido,
a pesar de la libertad
que ofrece el espacio
del poema comenzado.


Textos inéditos escritos en Barcelona o Mallorca entre noviembre y diciembre de 2007 y corregidos en enero-febrero de 2008





Osías Stutman



Osías Stutman nace en Buenos Aires (1933), donde cursa estudios y se gradua de médico (1957). Emigra a los Estados Unidos (1965). Vive en Mineapolis y de 1971 a 1999 en Nueva York. Destaca en inmunología básica y publica 235 trabajos científicos en inglés, el último en 2000. Catedrático de la Cornell University y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center desde 1971, es emérito desde 1999. Vive en Barcelona desde abril 1999. Empieza a escribir poesía en Buenos Aires y es incluido con 22 poemas en la Antología de Poesía Nueva en la República Argentina (J.C.Martelli, editor, 1961) junto a poetas como Pizarnik y Gelman,. En los 90 vuelve a escribir poesía. Publica su primer nuevo poema en 1992 (RevistaAtlantica de Cádiz), luego Los Sonetos (de Gombrowicz), en plaquette (Café Central, Barcelona 1997) y su primer libro de poesía Los Fragmentos Personales (Olifante, Zaragoza, 1998). En 2006 publica otra plaquette (Ver y Oir, 5 poemas) con Café Central. Entre 1992 y 2007 aparecen 131 poemas sueltos en revistas españolas, argentinas y mexicanas (más algunos en Internet). Su nuevo libro 44 Cuartetas (Emboscall,Vic,2008) aparecera en marzo 2008. Diario de Poesía (Buenos Aires) lo “re-descubre” con una “antología” de 35 poemas y una introduccion de Daniel Garcia Helder (Nº 52, 2000). También traduce y edita en inglés la poesía de Djuna Barnes (Poesía Reunida, Igitur, Montblanc, 2004 y Collected Poems, University of Wisconsin Press, 2005). Dos poemarios inéditos (La Vida Galante y El Mar de Bohemia) esperan publicación.

ostutman@hotmail.com